Perfect timing

Justo en semana santa se destapan estos "descubrimientos", perfect timing diría yo. ?Recuerdan la película "La pasión de Cristo" dirigida por Mel Gibson? El riesgo es: para la mente mediatizada de la gente fácilmente influenciable y sin el hábito de leer, puede parecer como verdad absoluta. Sólo basta contrastar dos fuentes para observar sus bemoles, del sensacionalismo, que también lo hay en la ciencia; más bien utilitarismo para no ser tachados de exagerados.
 
Dos lecturas distintas, abren un panorama para mover un poco el mazacote diría mi maestro de Resistencia de Materiales.
 
 
 
 
 
 
Deshonestidad intelectual y revuelo mediático
Rodrigo Vera
El sacerdote Mario Ángel Flores, uno de los principales expertos en antigüedad cristiana del episcopado mexicano, comenta sobre el revuelo que está provocando El Evangelio de Judas, dado a conocer mundialmente por la organización National Geographic:
“Me parece un tema ocioso, sobre todo para los círculos de estudiosos y académicos. El asunto ya fue aclarado desde el siglo II, cuando se comprobó que ese texto no pertenece al apóstol Judas, quien se ahorcó el mismo día de la crucifixión de Cristo.
“Sin embargo, ahora National Geographic –que hace buen negocio con los temas científicos– nos lo está presentando como el gran descubrimiento del siglo. Y esperó a que llegara la Semana Santa, en la que Judas vuelve a cobrar relevancia, para presentarnos el asunto de manera sensacionalista.”
–¿Pero es, efectivamente, el auténtico Evangelio de Judas el que acaba de presentar National Geographic?
–Se trata del texto al que los especialistas siempre hemos conocido como El Evangelio de Judas. Sí, sí. No hay duda. Es un pergamino del siglo III, escrito en copto, que a su vez proviene de un documento original que, un siglo antes, se escribió en griego. Es un hallazgo arqueológico muy meritorio. Sólo que no es de Judas. Y aquí el problema es que, de manera mañosa, se está presentando como si lo fuera. Hay una deshonestidad intelectual en el fondo.
 
Herejía cainita
 
Especialista en patrología –disciplina abocada al estudio de “los padres de la Iglesia” y a los primeros cinco siglos del cristianismo–, catedrático de la Universidad Pontificia y actual director de la Comisión de Cultura de la arquidiócesis de México, Mario Ángel Flores dice estar acostumbrado a los intentos por cambiar las sagradas escrituras y la historia de la Iglesia:
“Siempre ha habido escritos que intentan hacer distinta la historia, acomodarla al gusto de ciertos grupos, cambiar los papeles de los personajes, etcétera. Estos intentos son muy viejos y no nos sorprenden. Uno de ellos fue precisamente El Evangelio de Judas, escrito alrededor del año 170 por los cainitas, un grupo de gnósticos que no conoció a Cristo y ni siquiera pertenecía al mundo judío, por lo que no entendía su cosmovisión.”
–En su momento, ¿la Iglesia dejó perfectamente aclarado que ese documento no es de Judas?
–Por supuesto. Es un asunto ya resuelto desde hace siglos. ¡Judas no escribió nada! ¡Judas no comunicó nada! Desde el año 180, se dio el veredicto sobre la falsedad de El Evangelio de Judas.
–¿Cómo se dio ese veredicto de la Iglesia?
–Lo dio San Ireneo, obispo de Lyon. Él tuvo la tarea de detectar y analizar los alrededor de 45 textos apócrifos que se habían escrito hasta entonces. Encontró algunos Apocalipsis y varios evangelios: el de Judas, el de María Magdalena, el de Santiago, el de Tomás, etcétera.
“Ireneo detectó también qué grupos de gnósticos habían escrito cada texto, cómo surgió cada grupo y quiénes eran sus representantes. Hizo toda una clasificación. Después, puso en evidencia las incongruencias de sus escritos, refutándolas con la tradición de los apóstoles.
“Su estudio lo publicó en cinco volúmenes. Obra que hoy lleva por título Contra los herejes, y se ha traducido a varias lenguas. Hay incluso una versión mexicana. En su tiempo, fue una obra ampliamente difundida, muy conocida. Podría decirse que fue el primer best seller del cristianismo.”
–¿Y es ahí donde se rechaza El Evangelio de Judas?
–Sí. Incluso San Ireneo nos advierte que ese evangelio fue escrito por los cainitas, un grupo de gnósticos que se inspiraba en Caín. Consideraban a Caín como un ser bueno que se enfrentó al Dios malo. Dentro de su mitología, Caín provenía de un mundo superior, pero había quedado atrapado en este mundo imperfecto.
–Este evangelio da una visión muy distinta de Judas. Lo muestra como el discípulo fiel y privilegiado. Un Judas que despierta simpatía.
–Sí. Claro. A todos los personajes negativos, los cainitas los transformaban en positivos. Si Judas es el traidor, para ellos fue quien ayudó a Cristo a desprenderse de su envoltura humana. Y si Caín mató a su hermano, para ellos fue un personaje que representa el bien.
“Los cainitas, como otros grupos de gnósticos, vivían en la zona de Alejandría, en Egipto. Tenían un sincretismo religioso muy claramente ubicado: incluía elementos de filosofía griega y de las religiones mistéricas de la Mesopotamia, muy dadas al esoterismo, a cuestiones secretas. En ese ambiente surgieron El Evangelio de Judas y los demás textos gnósticos. Son libros ideologizados y sin contexto histórico.”
–¿Y cuál era su concepción acerca de Jesucristo?
–Para ellos era un personaje que usaban de pretexto para construir su sincretismo religioso. No era el Jesús de Nazaret, sino una figura ideologizada que les servía para inventar toda una serie de cosas. Lo veían como un personaje de la estratosfera, previo a la creación del mundo. Un ‘pleroma’, que ellos llamaban. Una parte del Dios–todo que venía a rescatar a los seres espirituales que están en este mundo material.
 
“Discusión ociosa”
 
Entrevistado en sus oficinas de la parroquia de San Jacinto –ubicada en la zona de San Ángel–, el especialista pone énfasis en el tiempo que existe entre la crucifixión de Jesús, ocurrida en el año 33 o 34, y la redacción de El Evangelio de Judas:
“Por lo menos, este evangelio fue escrito 130 años después de la muerte de Jesucristo. ¡Más de un siglo de por medio! De entrada, es imposible que lo haya escrito Judas.”
Y hace el contraste con los cuatro “evangelios canónicos” –el de Marcos, Mateo, Lucas y Juan–, que son los únicos reconocidos por la Iglesia:
“El primer evangelio canónico es el de Marcos, escrito en el año 70. Marcos fue un cercano colaborador del apóstol Pedro, y durante años fue recogiendo los discursos, milagros y máximas de Jesús. Tiempo después, Mateo y Lucas escribirían sus respectivos testimonios.
“El último evangelio es el del apóstol Juan, lo escribió hacia el año 90, siendo ya un anciano. Hay que tomar en cuenta que Juan fue el apóstol más joven, tendría unos 20 años de edad cuando se unió a Jesús. De los cuatro evangelios, el suyo es el más personal. Y con Juan se cierran los escritos de los apóstoles.”
–¿Todos ellos conocieron personalmente a Jesús? ¿Fueron sus discípulos?
–No, solamente Mateo y Juan conocieron y acompañaron a Jesús. Pero Marcos, como dije, colaboró muy cercanamente con el apóstol Pedro, digamos que fue como su secretario particular. Lucas tampoco fue discípulo de Jesús. Era un médico que se puso a investigar, a recoger directamente testimonios.
Flores añade que, poco después de la Resurrección, los apóstoles empezaron a transmitir las enseñanzas de Cristo. “Por lo que tenemos consignado, la primera expresión pública de los apóstoles se dio a los 50 días de la Resurrección. Para entonces Judas ya había muerto, por lo que no pudo haber dado ni siquiera su versión oral de los hechos”.
De ahí que, indica, los llamados evangelios apócrifos quedaron descartados porque son posteriores al “tiempo de los apóstoles” y porque tienen una cosmovisión muy distinta a la judeo-cristiana.
–¿Originalmente, los apócrifos fueron escritos en griego, como los canónicos?
–Sí. El griego era el lenguaje culto, oficial. Pero luego esos textos fueron prohibidos y, por tal razón, durante los siglos III y IV se tradujeron al copto, una lengua más bien marginal que hablaban las comunidades del desierto egipcio.
“De manera que el Evangelio de Judas se tradujo al copto porque hubo necesidad de resguardarlo de una prohibición. En el siglo IV fue cuando, formalmente, el imperio romano declaró a la católica como la religión oficial.”
–¿Y qué pasó con los cainitas y los demás grupos gnósticos?
–Fueron considerados herejes. Primero cayeron en el descrédito y después se derrumbaron. Para finales del siglo IV ya habían desaparecido. Habían perdido vigencia. Ni siquiera sus escritos interesaron durante la Edad Media, época en que se rescataron muchísimos manuscritos de la antigüedad. Además, sus textos estaban perdidos.
No fue sino hasta 1946 –agrega– cuando se dio un hallazgo muy importante: en el desierto de Egipto se descubrió toda una biblioteca de textos de los gnósticos. Hasta la UNESCO intervino para que el gobierno egipcio la pusiera a disposición de los estudiosos occidentales. Es la Biblioteca Copta de Nag Hammadí.
“Este descubrimiento –opina Flores– es todavía más trascendente que el de El Evangelio de Judas, que pertenece a este mismo grupo de textos y con el cual ahora se está diciendo, de manera ridícula, que resquebrajará los cimientos de la fe cristiana.
“Pero realmente no aporta nada nuevo. Ya sabíamos de ese texto. La única novedad es su reciente descubrimiento, pues está perfectamente comprobado que no pertenece a Judas, al que hoy se le quiere poner como ejemplo de fidelidad”.
–Para la Iglesia, ¿Judas definitivamente cometió traición?
–Claro, traicionó al Maestro. Está dicho unánimemente por los evangelios canónicos. Judas pertenecía a los zelotas, que se oponían al imperio romano. Se desesperó al ver que el objetivo de Jesús no era ése, sino que tenía una perspectiva que trascendía a su momento histórico. Eso lo llevó a la traición.
–Quienes hoy lo reivindican, pueden decir que no se ahorcó y vivió lo suficiente como para trasmitir su testimonio.
–Sí, pueden decir muchísimas cosas sin ningún sustento, como que Cristo tampoco murió y se fue a vivir con María Magdalena. Estamos acostumbrados a tales disparates. Y mire, la actual discusión sobre Judas no tiene la mayor trascendencia. Resulta ociosa. Este revuelo mediático se apagará en algunas semanas. †
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One Response to Perfect timing

  1. Unknown says:

    I didn\’t realize women were more prone to gallstones then men. very interesting

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