Fantasías inalcanzables

Lentamente, aunque deseaba hacerlo a la derecha, giré a mi izquierda, precisamente allí donde el corazón reside. Un intenso escalofrío completamente recorrió mi cuerpo, estremeciendo las entrañas también. No, no sudaba copiosamente, pero tampoco atiné conectar mis deseos y los labios. Ella me sonreía con ese coqueteo sútil y fácil que me aniquila y desenmascara al mismo tiempo; estúpido yo, porque contrario al resto, sólo una máscara uso, en adelante la nada fué mi rostro.

 

?Qué le podría decir? Interminables siglos de la interrogante femenina, se concentran sobre mis hombros, peor aún, se agolpan en la cabeza. Enigma indescifrable inclusive para esa antiquísima secta de iniciados en el arte de amar. !Maldita sea mi estampa! Es ella, sí que lo es. Esos misteriosos ojos son inconfundibles y su sonrisa de Gioconda es fulminante. ¿Y yo? Cobardemente condenado al ostracismo de mis fantasías inalcanzables.

 

M@rcX

 

Norwich, GB. 23/6/06

 

 

 

 

 

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

 

"Oleo de una mujer con sombrero"

(Silvio Rodríguez)

 

 

 

 

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