Una inquietud de amanecer

 
 

La investigadora Patricia Cabrera es autora de Una inquietud de amanecer

Recorre un libro la ”narrativa literaria mexicana de izquierda”

José Revueltas le dio un perfil muy peculiar a la literatura política en el país, opina

ARTURO GARCIA HERNANDEZ

La investigadora Patricia Cabrera López propone un recorrido por la ”narrativa literaria mexicana de izquierda” mediante el análisis de cerca de 170 obras de más de 70 autores.

Los resultados de ese estudio, de la socióloga en literatura, se reflejan en su libro de reciente publicación: Una inquietud de amanecer: literatura y política en México, 1962-1987.

El propósito -escribe la académica en el prefacio del libro- fue ”explorar y examinar la interacción de grupos o escritores en torno a la literatura y a la izquierda". La principal motivación para llevar a cabo dicha tarea fue detectar que en los 25 años que abarca (1962-1987) el estudio, se publicaron ”más de cien títulos de narrativa de izquierda, no obstante la disparidad de sus autores y de los textos; inclusive sus diferencias asumidas públicamente y sus confrontaciones eventuales".

Sobre la razón por la que eligió ese periodo, Cabrera López expresa en entrevista que al principio el criterio fue generacional: ”Empecé leyendo a los narradores de los años 70, que fue la década en que yo tuve 20 años, quería saber qué habían escrito los escritores de mi generación, pero conforme leía me encontraba con cuestiones que no alcanzaba a explicarme y me obligaban a ir más atrás hasta que llegué a 1962".

Es el año de fundación del suplemento La Cultura en México -de la revista Siempre!– que dirigió Carlos Monsiváis hasta 1987. Parece que el periodo de estudio hubiera estado determinado por ese hecho. No fue así: ”Al final me di cuenta, pero fue una coincidencia que se explica porque era le época en que empezaban a ser reconocidos varios de los narradores que leí, aunque habían empezado a escribir antes. Entre otros, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y José Agustín.

”Al hacer el índice onomástico fui la primera sorprendida cuando vi que Monsiváis es el que más menciones tiene. Se explica porque es un autor fundamental de la época y colabora con las publicaciones más disímiles."

Alternativa a la historia oficial

José Agustín prologa Una inquietud de amanecer: ”Patricia Cabrera López ha llevado a cabo una investigación sobria e independiente que urgía en nuestro país, pues nos ofrece una versión objetiva, honesta y desprejuiciada al analizar una gran parte de nuestra literatura"

Desde su estudios previos -agrega el autor de La tumba– Cabrera ”ha presentado una alternativa a la ‘historia oficial’, que, con algunas, muy escasas, excepciones, ha sido prescrita por quienes han formado parte del poder político o por los que, viniendo de posiciones contestatarias se constituyeron como establishment, parte del sistema y del Estado".

Cabrera López invirtió 20 años de trabajo -no todos de tiempo completo- en el libro que ahora publica; es maestra y doctora en letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); estudió sociología de la literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, y semiótica en la Universidad de Bolonia. Actualmente es investigadora en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CIICH) de la UNAM.

Una inquietud de amanecer: literatura y política en México, 1962-1987 es precisamente una coedición del CIICH y el sello Plaza y Valdés. Es el primer título que publica la editorial desde que su director, Fernando Valdés, fue liberado por falta de pruebas después de pasar casi un año en la cárcel acusado falsamente de piratería.

El libro de Cabrera está dividido en cuatro grandes apartados: I. Los presupuestos básicos; II. Hacia 1968; III. Los años setenta, y IV. El final del ciclo y del siglo.

Cabrera López se centra sobre todo en la novela, aunque también se aproxima a los cuentos, las narraciones breves y la crónica, ”que es un género a caballo entre el periodismo y la literatura; todos son géneros muy maleables en el sentido de que van modificándose con la historia de la cultura y de las ideas".

-¿Qué relación encontró entre estética literaria y compromiso político?

-Si entendemos por estética la forma en que un creador quiere dar a su obra y llegar a la sensibilidad del lector, hay muchos autores con conciencia de su papel, maduros, que saben que para escribir no basta redactar bien y tener elocuencia sino que buscan algo más; echan mano de toda su tradición cultural, de sus lecturas.

Aquí viene a colación ”la vieja discusión entre una estética que está pensando en el compromiso social, otra que incluye el mundo social y lo representa, y otra que sólo se preocupa del arte por el arte. En los años que abarco ya no prevalece el realismo socialista, esa estética militante ya había caído en el desprestigio, sobre todo a partir de la desestalinización de los años 50.

”En México, el que le da una característica muy peculiar a la literatura política es José Revueltas, quien entró en conflicto con el Partido Comunista al escribir Los días terrenales."

Todo esto ”va formando en el imaginario de los escritores lo que es una estética que sí quiere incluir al mundo social pero sin defender ninguna idea partidista. He encontrado que a veces ese compromiso social era el de asumir una identidad política en la literatura como diciendo: soy de izquierda, pero tengo mis dudas existenciales".

Clase media letrada

Entre los escritores que estudia -pertenecientes a una ”clase media letrada"– Patricia Cabrera encuentra, expresado de un modo u otro, un compromiso social, una posición política, pero también y predominantemente un compromiso con la literatura: ”que no sea tan tradicional, que no sea tan obvia, que se capaz de autocrítica y de autoironía".

Sin embargo, también están presentes los autores para los que el tema político, la denuncia, es lo más importante.

-¿Qué hallazgos o sorpresas le deparó esta revisión de tantos autores?

-Un aspecto que me llamó mucho la atención fueron los tintes que toma la incorporación del erotismo en la narrativa de izquierda. En general el erotismo forma parte del discurso cultural de la época, ya sin ambages, pero vi que en muchos autores de izquierda es asumido de manera sexista, diría que como un modo de dominación, toma tintes que no son precisamente placenteros, que muestra una pretendida superioridad masculina. Eso llamó mi atención.

El título Una inquietud de amanecer proviene de una frase que Alfonso Reyes empleó para definir la actitud de los jóvenes escritores que lo impugnaban.

”La metáfora expresa -escribe Patricia Cabrera al empezar el primer capítulo de su libro-, de modo conciso y eficaz, una actitud recurrente en México para abrirse paso o hacerse oír en la literatura, con personalidad diferenciada de la de los predecesores o de los grupos dominantes."

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