La certeza de que la vida puede mejorar …

 
Rock y revolución
roberto ponce
 
México, D.F., 11 de septiembre (apro).- “Durante las épocas de transición, al llegar o aumentar los problemas, cuando los recuerdos son amargos y el futuro se presenta sombrío, tanto hombres como mujeres buscan la manera de sacar sus inquietudes o de explicar tal desorden existencial a través de la canción.”
Esta reflexión, atribuida al escritor surrealista Phillipe Soupalt, aplica para los momentos actuales que padece el México dividido poselectoral, pues ya quisiéramos “lanzar nuestras penas al viento”, como recomienda el “Cielito lindo”:
Canta y no llores, porque cantando se alegran los corazones…
Los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador hallarán consuelo a su derrota entonando odas de lucha social (“No nos moverán”, “El pueblo unido jamás será vencido”) o “estribillos aspirina”, como el que rezaba la veracruzana Yuri: “Siempre vendrán tiempos mejores”. Por su parte, el vencedor Felipe Calderón hará bien en tomar una “píldora musical” para provocarse “amnesia momentánea” en su triunfal turf, ante los dragones que deberá confrontar en estos seis años, remedio al estilo valentón de Cuco Sánchez:
No soy monedita de oro pa’ caerle bien a todos,
así nací y así soy, si no me quieren ni modo…
Cualquier sugerencia conlleva el riesgo de ser tomada cual burla a las preferencias políticas de la bandera que sea, teniendo efectos contraproducentes, y nuestra intención en “Canto Rodado” es eludir canalladas. No obstante, un cantor tan simpático y con cierta dosis de conciencia social como Chava Flores, al pasar por los campamentos perredistas en el zócalo, tiraría la toalla. Me dijo en cierta ocasión:
–¿Protestar yooooo? ¿Para qué o por quién? No, mi cuate… Si me pongo a protestar, pos no trabajo. Y si no trabajo, pos nomás no como.
Se trata, después de todo, de solucionar conflictos en armonía. Lo revela Paul Simon en su pieza “Tren a la distancia”, del álbum Corazones y huesos (1983):
La certeza de que la vida puede mejorar va indisolublemente atada a nuestros corazones y cerebros.
***
Hace casi medio siglo, el mundo fue agitado por revueltas juveniles y prestigiados conjuntos de rock pregonaron “himnos de paz y amor”, pero a la vez compusieron rolas sobre la violencia, sin esclarecer la ambigüedad. Así, Mick Jagger, de Los Rolling Stones, vociferaba en “Manifestante callejero” (1971):
Es tiempo de revolución, pero
¿qué puede hacer un pobre muchacho
sino cantar en su banda de rock?
Londres… no deja sitio para un manifestante callejero.
Actitud similar asumió John Lennon cuando grabó con Los Beatles y Billy Preston al piano su estruendoso rock “Revolución” (1969):
¿Dices que deseas la revolución?
Bueno, sabes que todos queremos cambiar al mundo…
Pero si hablas de destrucción,
¿no te das cuenta que conmigo no cuentas?
Para las versiones lentas del “álbum blanco” de Los Beatles, Lennon cambiaba éste verso a blues, en “Revolución # 1”:
¿Te das cuenta de que sí puedes contar conmigo?
Una vez solista, Lennon se enfrascó en movilizaciones de activismo político al lado de su mujer Yoko Ono y La Plastic Ono Band, conciertos a favor de John Sinclair (entambado diez años en Estados Unidos por hallársele dos “pitos” de mota) y múltiples arengas en pro de la resistencia civil, como “Poder al pueblo” (1971):
Dices que quieres la revolución,
pues vamos a lograrla ahora mismo.
Salgamos a las avenidas y cantemos: ¡Poder al pueblo!
Desde luego, el verdadero instigador de aquellas canciones de protesta había sido El jefe Bob Dylan y sus versos (que según opinión de ilustres profesores universitarios gabachos, ameritan darle el Nobel de Literatura) como en The Times Are A’changing (1963):
El perdedor de ahora, será el ganador de mañana,
porque los tiempos están cambiando.
***
Lo menciona José Agustín (En la ruta de la onda): para renovarse, el rock es un animal que necesita ver atrás y morderse la cola, siempre retomar sus orígenes y ofertar la vieja rebelión en reciclaje, como ahora en nuestro México lindo y qué herido…
El pasado 30 de agosto, seis bandas ofrecieron en CU gran concierto titulado “Mueve el Bote por tu Voto”: Salario Mínimo, Santa Sabina, Salón Victoria, Maldita Vecindad, Botellita de Jerez y Antidoping; el sábado 2 de septiembre, las agrupaciones de Nayeli Nesme, Betsy Pecannins, Guillermo Briseño, La Rambla, Radio Blues, Serpiente Elástica, Ten con Ten, La Tregua y Real de Catorce, participaron en la tocada “Un Blues al Voto por Voto” en el Monumento a la Revolución. Es predecible que ocurran muchas acciones en los meses por venir con este “rock de la resistencia civil pacífica” de apoyo a López Obrador, en torno a lo que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos ha denunciado como “fraude electoral” y “golpe de Estado” en la imposición de Felipe Calderón como presidente electo.
Y continuando con el vistazo retrospectivo acerca del legado roquero de fines de los sesentas y comienzos de los setentas, sobresale “No nos volverán a engañar”, creación del requintista Pete Townshend de The Who en su disco “El que sigue” (1971), referencia obligada para nuestro septiembre patrio:
Pelearemos por las calles con nuestros hijos a nuestros pies
y desaparecerá la ética que los otros veneraban.
Y los tipos que nos humillaron serán juzgados por su maldad,
ellos deciden y las armas cantan su canción.
La rola enseguida adquiere tintes de sátira con el coro:
Yo me quito el sombrero ante la nueva constitución,
hago una reverencia por la nueva revolución.
Sonrío y me alegran todos los cambios a mi alrededor.
Agarro mi guitarra y toco, justo como lo hice ayer,
me hinco y me pongo a orar:
¡No nos volverán a engañar!
Pasman los giros vocales del cantante Roger Daltrey, de The Who:
Me mudaría con mi familia al otro lado,
si es que llegamos a quedar medio vivos.
Tomaré mis documentos y miraría al firmamento,
aunque sé bien que los hipnotizados jamás mienten.
La narración teje alaridos punzantes:
No hay nada en las calles que me parezca diferente
y las consignas, casualmente han sido desfiguradas.
Las marchas de la izquierda ahora parten a la derecha
y todas las barbas crecieron de la noche a la mañana..
Yo me quito el sombrero ante la nueva constitución…
¡No nos volverán a engañar!
Al final de este rock lúdico, por sonoridades rítmicas de sintetizadores, The Who suma su parodia a través de juegos de palabras. Como uno de sus primeros éxitos fuera “Camión mágico”, escuchamos:
Construye un nuevo camión, idéntico al viejo camión.
Pero como en inglés bus (“camión”) suena igual a boss (“jefe”), el mensaje circula divertido, certero:
Saluda al nuevo jefe, idéntico al viejo jefe.
¡Viva México! Saludemos al nuevo jinete, cabalgando el mismo jamelgo de ayer.
 
 
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