… Los demonios del edén siguen sin castigo …

 
 

Siguen sueltos los demonios del edén
cecilia lavalle

México, D.F., 9 de octubre (apro).- La legalidad está a punto de permitir que Lydia Cacho sea absuelta del delito de difamación del que la acusó Kamel Nacif a fines del año pasado. Pero la historia continuará porque las cloacas destapadas van más allá de los demonios que salieron del edén.

El pasado miércoles, Lydia Cacho, la periodista defensora de los derechos humanos, obtuvo una victoria legal con la que está a punto de ser absuelta del delito de difamación, en un caso judicial y político sin precedentes, tanto por sus causas, como por las visibles consecuencias.

Recordemos que en contra del olvido y la impunidad en la que pretendía enterrarse, el caso Jean Succar Kuri es la punta del iceberg de una red internacional de pederastia con base en Cancún, que Lydia Cacho documentó en el libro Los demonios del edén.

En él, rescató testimonios de víctimas y consignó nombres de hombres muy poderosos del mundo político y empresarial.

En lo que se calificó como una estrategia para obligarla a retractarse –a fin de evitar la extradición de Jean Succar Kuri y su posible libertad–, Kamel Nacif, mencionado en el libro como socio de Succar, demandó a la periodista por difamación.

El 16 de diciembre de 2005, en una operación judicial inusualmente rápida, Lydia fue detenida en Cancún por judiciales del estado de Puebla. Así comenzó esta historia.

Han pasado desde entonces 297 días. Padeció maltratos y tortura psicológica en su traslado vía terrestre a lo largo de los cerca de mil 500 kilómetros que hay de Cancún a Puebla. Se libró de ser violada en la cárcel por encargo de Kamel Nacif.

Se le dictó un auto de formal prisión. Obtuvo su libertad bajo caución. Acudió mes a mes a firmar a la cárcel de Cancún. Se careó dos veces con su acusador. En la última, él la agredió verbalmente.

Ha pagado más de 800 mil pesos en abogados y fianzas. Ha ocupado el 90 por ciento de su tiempo en defenderse y cuidarse.

Es custodiada por cinco agentes federales. Se traslada en un vehículo con el máximo nivel de blindaje, proporcionado por la agencia contra el crimen organizado de la Procuraduría General de Justicia.

Ha concedido más de 200 entrevistas a medios nacionales y extranjeros. Le han ofrecido candidaturas a diputada, senadora, reina del carnaval, mujer del año, conferencista magistral y refugio en tres países. Ha sido galardonada con dos premios de periodismo, uno otorgado por Venezuela, otro por España. Su libro se ha reeditado tres veces.

Se han difundido varias llamadas telefónicas que muestran la red de complicidades entre Nacif y políticos de alto nivel. El gobernador de Puebla será recordado como el “góber precioso”. El actual diputado Emilio Gamboa es llamado “papá”. Más de un político teme que se haga pública alguna conversación sostenida con Kamel Nacif.

Se han inventado dos canciones de Hip Hop. Se abrieron un par de sitios en Internet que ridiculizan al mandatario poblano. Se ha hecho célebre la parodia con las “explicaciones” que dio el “góber precioso” a la conversación donde Kamel le agradece su intervención en la detención de Lydia. Se han publicado diversas caricaturas políticas de este escándalo.

Decenas de periodistas escribieron, investigaron, opinaron, entrevistaron y apoyaron a Lydia. Hicieron eco del riesgo que corren periodistas con leyes que les culpan, aunque demuestren las pruebas de su dicho. Hicieron eco de la gravedad de la pederastia, la complicidad y la impunidad que protege ese delito.

Miles de personas marcharon en Puebla exigiendo un alto a la impunidad y clamando justicia. Miles más de todo el mundo han enviado correos electrónicos a Lydia Cacho manifestando su apoyo.

En un hecho sin precedentes (en casos similares las víctimas habían sido asesinadas), la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó investigar si la autoridad –en este caso el gobernador de Puebla– violó las garantías individuales de la periodista. Y, para sorpresa de todos, acordaron por mayoría proseguir con las investigaciones dado que la prueba principal (la conversación telefónica entre Marín y Nacif) no puede se utilizada legalmente.

Todo eso y más ha pasado en los casi 300 días que han transcurrido desde que Lydia fuera detenida en Cancún.

Ahora está a punto de cerrarse el primer capítulo. El traslado del juicio al Distrito Federal bajo los argumentos esgrimidos por su abogado, en el sentido de que ahí se editó el libro que motiva la demanda, representa prácticamente la absolución de Lydia, debido a que en esa ciudad no existe el delito por difamación.

Pero la historia no ha terminado. Quedan por resolverse las demandas que interpuso Lydia contra el gobernador, la procuradora de Justicia y la juez de Puebla, así como contra Kamel Nacif. Y queda pendiente la sentencia de Jean Succar Kuri.

Los demonios del edén siguen sin castigo. Esta historia continuará.

cecilialavalle@hotmail.com

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