Que ese es el problema: que ya no nos respetan. (1)

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/601/

 

Transcripciones

 

Altamira, Tamaulipas

Reunión con jóvenes y colonos

25 de noviembre del 2006

 

Bueno, buenos días, compañeros, compañeras. Quiero leer antes de empezar a hablar, la carta que mandó un compañero que es vendedor de periódico, voceador pues. Donde dice: “Primero yo veo al país que cada día hay más pobreza, porque todo cuesta caro. Y eso se repercute hasta en los niños que van a la escuela, porque muchos no tenemos para los útiles. Porque piden muchos cuadernos, y las cooperaciones para los maestros. Nomás piden sin saber si hay dinero o no.

 

“Yo creo que por eso muchos no terminan de estudiar: por falta de dinero. Más las personas que menos tienen. Yo, gracias a dios, por poquito que gano, mis hijos van a la escuela. Pero es muy difícil para ellos ir para allá.

 

“Le comunico esto para ver qué se puede hacer. No para mí, sino para todo el país. Y el gobierno ayuda, pero no sabe que los que están encargados de repartir, muchos de por sí se quedan con las cosas. Si no asistes a la junta, les ponen falta y le quitan el apoyo. Y el gobierno creo que eso lo ignora.

 

“Quisiera decirle más, pero por ahora, por el momento es todo”. Eso nos entregó pues la compañera.

 

Bueno, mires, compañeros, compañeras, les vamos a explicar qué estamos haciendo nosotros. Aquí los compañeros del Frente Campesino y Popular Francisco Villa entregaron esta carpeta, donde vienen una serie de denuncias de lo que están haciendo los gobiernos en Tampico, Madero, Altamira —y ahora sí que en todos lados ¿no?—.

 

Y nosotros venimos ahorita de Nuevo Laredo, Matamoros y Victoria. Estamos recorriendo todo el país, hablando así con gente como ustedes, pues más que nada para preguntarles ¿cómo viven?, si están bien, si está mal, si hay justicia, si hay libertad, si hay democracia. Y desde que salimos de allá pues estaba esto de las elecciones para presidente de la República. Y mucha gente está esperanzada de que si gana alguien que es bueno pues nos va a resolver los problemas.

 

Y nosotros, que venimos de Chiapas, que somos del EZLN, indígenas zapatistas, nosotros pensamos que no hay quién va a venir de fuera a ayudarnos. Que no va a llegar nunca un buen gobernante que piense en la gente. Sino que la misma gente se tiene que organizar.

 

Y empezamos a recorrer todo el país, y a hablar y a escuchar con la gente. Por eso decimos que es Otra Campaña. Aquí lo que importa es lo que la gente cuenta de sus problemas. No lo que dice otro que viene de otro lado. Y entonces, lo que nosotros hacemos es que escuchamos los problemas y los vamos contando, para que se sepa.

 

Porque muchas veces, pues no sale en la televisión o en los periódicos, o en el radio, pues mas que lo que dice Fox. Y pues ya sabemos que Fox está diciendo puras mentiras. Porque dice que todo mundo está contento, que todos tienen buena salud, y que tienen trabajo y escuela, y ganan mucho dinero. Y que si se van a Estados Unidos es porque van a conocer —dice él—, van de turistas. Les gusta viajar mucho a los mexicanos y se van para allá.

 

Y pues lo que hemos visto es que no es cierto. Que la gente se tiene que ir al otro lado porque aquí no hay trabajo. Que los campesinos tienen que buscar trabajo en el otro lado porque los despojaron de sus tierras: los terratenientes, los hacendados, y los gobiernos por medio del Procede.

 

Y vimos que en todas partes de la República, a las personas de la tercera edad —a los ancianos y a las ancianas— no los respetan. Los tratan como que es gente que ya sirvió, pero ahorita ya no sirve. Como si fuera un producto que ya se caducó, o una pila que ya no sirve y la quieren tirar a la basura. Y se olvidan de todo el tiempo que estuvieron trabajando y luchando pues por salir adelante.

 

Y a algunos les quieren dar una limosna con esto del INCEN, que nomás lo usan para quitarles los datos y ponerlos en los votos. Lo vimos ahora que pasó en la elección de julio. Todos sabemos que hubo una trampa del gobierno: de Fox y del IFE —que anda sacando sus anuncios: que la democracia, y que saca tu credencial de elector y no sé qué—. Y a la hora de la hora lo que hicieron fue usar todos esos nombres para meterle los votos a Calderón y que ganara con trampa. De por sí.

 

Y lo sabemos porque muchas veces fue lo que hizo el PRI, durante años y años, hacer fraude electoral. Y ahora es el PAN el que lo está haciendo. Ése es el único cambio, que nomás… antes era un color, ahora es otro el que está haciendo esas trampas.

 

Y lo sabemos también que en esas elecciones llegan los candidatos y prometen todo: que van a meter pavimento a las calles, que van a ayudar a la gente necesitada con despensas, que va a bajar el precio de la gasolina, el de la luz, que va a bajar el precio de lo que compramos, que van a subir los salarios… Y se van. Y a la hora que llegan ya al cargo, ya no se acuerdan de nada pues. Ni siquiera saben en qué colonia estuvieron o cómo se llama la gente a la que le prometieron. Porque nada más querían el voto pues.

 

Y fuimos ahí a Nuevo Laredo y encontramos una colonia que se llama Blanca Navidad: puras casas de cartón, no hay agua, no hay drenaje, no hay luz. Y esa gente que está viviendo ahí trabaja en la maquiladora. Y tiene que trabajar —dicen ellos— de nueve a diez horas al día para sacar 50, 60 pesos diarios. Dicen: pues no alcanza para nada, porque son familias de cinco o de seis críos.

 

Y ¿cómo los van a mandar a la escuela? Y si los mandan a la escuela, pues les piden cuota, cooperación —así como platicó el compañero que vende periódicos. Entonces, o comes o vas a la escuela. Y todavía eso, de que están viviendo ahí con esas condiciones, todavía el gobierno los persigue porque dice que son invasores. Que están ahí en un terreno irregular, dicen.

 

Y lo que hacen, no es que tratan de arreglar el problema, sino que tratan de sacarlos con miedo, y llegan y les queman las casas. En la noche, con los niños adentro. Que si no se despiertan, pues ahí mueren quemados. Y el gobierno va a decir pues que fue un accidente. Pero todos saben que fue el presidente municipal y el gobernador de Tamaulipas, es el que está haciendo eso.

 

Y nos platicaron también, y nos llevaron —porque lo vimos— que están las grandes empresas norteamericanas —no son mexicanas—. Son las empresas norteamericanas que hacen los aparatos eléctricos y todo eso, que todo lo que está podrido lo están llevando en un canal al Río Bravo. Lo vimos. Se ve cómo está el veneno y hasta huele. Dicen: con tantito que está uno ahí, le duele la cabeza y le da… se le revuelve el estómago.

 

Y la gente de ahí de Nuevo Laredo está oliendo y tomando esa agua. Y el gobierno de Tamaulipas nada más dando declaraciones en la televisión y fotografiándose en las fiestas a donde va. En lugar de hacer su trabajo.

 

Y nos platicaron cómo viven los trabajadores de las maquilas. Dicen que no les dan tiempo para nada, ni siquiera para ir al baño. Peor si son mujeres. Y los horarios se los van cambiando a cada rato. Entonces, si tú estás acostumbrado a dormir de noche, te ponen a trabajar de noche. Y cuando ya te estás hallando a dormir de día, te cambian el horario para el día. Entonces, el organismo de esos trabajadores pues se va cambiando, se va revolviendo pues, y pues se empiezan a enfermar más.

 

¿Hay hospitales? Hay. ¿Cuestan? Mucho. Y la medicina, ya ven que Fox dice que el seguro popular. ¡Bah! Todos sabemos que es mentira: que hay una lista de enfermedades, y que si no estás en la lista, pues ya perdiste. Y aún así, que agarres la enfermedad que viene en la lista, entonces le dicen: no hay medicina.

 

Por eso da coraje ver que Fox está diciendo que ya toda la gente pobre tiene medicina y sabemos que no es cierto.

 

Bueno, pues eso lo vimos ahí en Nuevo Laredo. Y nos fuimos para Matamoros. Nos fuimos con unos pescadores, ahí en Playa Bagdad, se llama. Entonces, ahí dicen que ellos están trabajando todo el día para un patrón. Y no pueden… Hagan de cuenta que están en las haciendas porfiristas: ahí estaba la tienda de raya que le fiaban al campesino para tenerlo endeudado siempre.

 

Entonces, todo lo que ganaba lo tenía que pagar y quedaba a deber. Hasta hay una canción que se llama El Barzón que eso dice: queda a deber, queda a deber, queda a deber. Pero estamos en Tamaulipas, donde dice que hay libertad, democracia y justicia —dice Eugenio Hernández, el gobernador—. Y esa gente está viviendo como esclavo, exactamente como hace cien años, cuando gobernaba aquí Porfirio Díaz.

 

Y pues ellos ya no ven la puerta. O sea, no hay para dónde hacerse. Van a pedirle al gobierno un crédito para comprar una lancha e independizarse, ni les abren la puerta. Ni siquiera les abren la puerta, porque lo ven que es gente humilde. Pero cuando llega el patrón —que llega bien vestido y en su carro—, entra directo, ni siquiera tiene que pedir permiso. Como si fuera su casa, a la oficina del gobierno, del gobierno del estado y del gobierno municipal de Nuevo Laredo.

 

Y ahí estuvimos pues, viendo esos problemas. De los jóvenes, por ejemplo —nos platicaron ahí en Matamoros—, que los agarra la policía como si fueran delincuentes. Y lo único que están haciendo es trabajo cultural: sus tocadas, su arte pues de artesanía. Que se ponen a conseguir y a difundir, y a pensar, y a decirle a la gente que hay que pensar, que analizar. Y nomás porque los ven que se visten de negro, o porque se peinan de otra forma, o lo que sea, luego, luego los levantan. Y si no pagan una mordida pues —se dice—, se los llevan y tienen que pasar ahí un tiempo en la cárcel ¿no?

 

Y los jóvenes nos dicen: ¿por qué? Pues nosotros ¿qué delito tenemos? No estamos robándole a nadie, no estamos matando a nadie. Y ¿por qué nos están tratando pues como delincuentes?

 

Bueno, nos fuimos a Victoria —ayer estuvimos en Victoria—, y nos platica una maestra —porque tiene que ver con lo que han denunciado aquí—, una maestra de primaria, del Sindicato de Trabajadores de la Educación, que pide un crédito para comprar una casa. Entonces, le quitan el dinero que tiene que estar pagando. Ella misma dice: ¿cuántas veces va a pagar la casa? Porque cada tanto le cobran y le cobran, y le cobran, y los intereses…

 

Y pues se va a morir, y sus hijos se van a morir y la casa va a seguirse pagando. Pues resulta que no puede entrar a la casa, porque la hicieron de mal material. Porque lo que hizo el gobierno es agarró ese dinero y le dijo:

—Bueno, pues has unas casas para los maestros. ¿Cuánto vale?

—Mil pesos —supongan—.

 

Y dice:

—No, pues métele material malo y que valga 500, y yo me quedo con el resto.

 

Pero dice:

—No pues es que se va a caer la casa.

—¡Qué importa! pues es gente pobre, no va a pasar.

—Se va a meter el agua.

—No importa.

—Se va a cuartear.

—No importa.

—El agua va a salir sucia.

—No importa, que sea lo más barato posible.

 

Porque el gobierno se queda con la otra parte. Y el gobierno sí pone en su gasto que le costó mil pesos. Pero no es cierto: se gastó 500 nada más. Y entonces dice la maestra:

—No es justo que yo esté pagando por una casa de mil pesos, y vale 500. Y yo no puedo entrar a vivir ahí. Y yo toda mi vida he trabajado —ya tiene edad la señora— toda mi vida he trabajado para dejarle algo a mis hijos. Y ahora ¿qué les voy a dejar? Un montón de basura.

 

Que además la tienen que seguir pagando, porque se endeudaron. Bueno, ahí también nos platican de una colonia que hay ahí en Ciudad Victoria que se llama Azteca, la colonia Azteca. Llegan los colonos y nos dicen: no pues es que un día nos levantamos y de pronto vimos que hay ingeniero. Y le fuimos a preguntar qué está haciendo —no llegó el gobierno a avisarles, ellos se dieron cuenta—. Y dice:

—No pues es que aquí —hagan de cuenta que esta casa—, por aquí va a pasar el camellón de un boulevard.

Y dice:

—Y yo ¿dónde voy a vivir?

—No pues a ver cómo le haces porque aquí mero van a pasar los carros y los trailers.

—Pero yo no sabía nada.

—Ah pues ve a preguntar con el gobierno a ver qué pasa.

 

Y entonces, ya van a preguntar con el gobierno. Los traen vuelta y vuelta. Y tienen que dejar de trabajar para ir a hablar con el gobierno. Y no los reciben. Y ya, rascándole por todos lados se enteran de que sí, que quieren hacer un boulevard que atraviese mero por su colonia, y a la gente no le están avisando. Hasta que ya vean el trascabo enfrente de su casa que se la van a pasar a llevar.

 

Es una colonia que lleva doce años ahí. Y ahí vive, esa gente lleva viviendo doce años ahí. Y entonces, con muchos trabajos: pues que un block y otro block. Y se fueron haciendo sus cuartitos. Hicieron marchas y mítines para meter luz y drenaje, y teléfono, y agua potable. Y ya lo tienen. Y ya que consiguieron eso, el gobierno les dice: no pues te tienes que ir porque aquí va a pasar el boulevard. Para los carros, no para la gente.

 

Y entonces ellos dicen:

—Y nosotros ¿qué vamos a hacer?, ¿pa’ dónde nos vamos a hacer? Dicen que nos van a mandar para otro lado.

Dice:

—Ya vete de ahí.

—Y yo ¿cómo le voy a hacer?

—Pues te voy a dar un bulto de cemento para que te vayas a hacer block.

 

Y vuelvas a hacer lo mismo otra vez. Que te costó doce años hacerlo, ahora te tienes que ir a otro lado y volver a empezar. Volver a levantar tu casa. Volver a luchar por que le pongan drenaje, luz, agua potable, teléfono. Todo lo que ya había conseguido ahí, de pronto ya lo quieren hacer a un lado, para hacer un boulevard nada más.

 

Para que el gobernador Eugenio Hernández se tome una foto diciendo que está ayudando al pueblo de Tamaulipas. Pero no dice que ese boulevard va a pasar encima de la dignidad de la gente. Que ese es el problema: que ya no nos respetan.

 

Pasamos en Nuevo Padilla: unos pescadores que están ahí en la presa. Y nos estaban platicando hace rato un compañero joven, dice: es que nosotros queremos vender artesanía en Tampico o en Madero, y nos levantan. Nos dicen que no, que es delito. Entonces, ellos nos dicen: entonces, trabajar es un delito.

 

Sí, le digo, porque fuimos con los pescadores y no pueden pescar, porque es un delito. Tienen que sacar un permiso. Entonces están pidiendo permiso para poder pescar, y el gobierno no les da el permiso. A ellos, que es gente igual como en esta colonia, hagan de cuenta que estamos ahí ahorita. Pero al que sí tiene dinero, sí le da el permiso.

 

Entonces, estamos viendo eso en todas partes y lo que está pasando. Ahorita les cuento nada más de Tamaulipas, pero igual lo vimos en Coahuila y en Nuevo León, y en Sonora, y en San Luis Potosí, y en los 32 estados de la República, porque éste es el último estado, que ya recorrimos todo. Todavía vamos a pasar a la Huasteca, más para adentro en San Luis Potosí.

 

Pero ya lo vimos todo y no hay ningún cambio. No importa si gobierna PRI, si gobierna PAN o si gobierna PRD, o PT, o Convergencia, o Panal. El que sea que esté gobernando, es lo mismo. El gobierno está para servir al que tiene dinero.

 

Cualquier campesino puede decir:

—Pues es que yo no puedo sembrar.

—¿Por qué no puedes sembrar?

—Porque no me dan crédito.

 

Y el gobierno dice que hay créditos. Pero para que te dé el crédito, tienes que tener dinero. Entonces dicen los campesinos: pues viera que tengo dinero, no pido prestado. Entonces ¿a quién le dan los créditos? Pues al terrateniente que ya tiene, entonces tiene más. Entonces, el gobierno cada vez le está dando más a los que tienen mucho, y les está quitando al que no tiene nada, más que su tierra.

 

Y entonces, en todas partes donde pasamos vemos pueblos así enteros desiertos. De repente algún anciano, algún niño por ahí. Y los hombres y las mujeres ¿dónde están? En el otro lado, trabajando. Y ¿por qué se fueron? Pues porque aquí no hay trabajo, o el trabajo está muy mal pagado. O la tierra que había que trabajar, el producto no tiene precio, no vale la pena venderlo pues. Mejor hay que irse a buscar a otro lado.

 

Entonces, desde Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, hasta Baja California Sur, Baja California, Sonora, todo el norte de México, todos los estados están igual. Y entonces nosotros le preguntamos a la gente: y ¿qué vamos a hacer? Porque ya vimos que no hay democracia. Aquellos que creían que todavía con el voto se iba a poder cambiar, ya se dieron cuenta que no.

 

Porque se burlaron de ellos, de todos. Millones de mexicanos que se burlaron que dice: no, aquí no me importa tu voto, va a ganar el que yo quiero. Como hace cien años: así entró Porfirio Díaz, con un fraude electoral, nomás que ahora se llama Felipe Calderón.

 

Entonces, nosotros decimos: ¿qué vamos a hacer? Si vamos a dejar eso. Porque no es que las tierras se están quedando así solas a ver quién las agarra. No, las están agarrando los gringos. De veras, no es mentira, no es un cuento que estamos… Los vimos, vimos los letreros, donde quiera. Antes no se podía hablar inglés, tienes que hablar español aquí. Aquí ahora está prohibido el español, tienes que hablar en inglés. Los anuncios, los nombres de las cosas. Hasta tienes que pagar en dólares en muchas partes de la frontera.

 

Entonces, ¿dónde quedó México? Y es igual en Baja California que en Quintana Roo. No crean que los gringos se detuvieron nomás en el norte, se quieren llevar todo. Y entonces, nosotros decimos: a la hora que están destruyendo a la gente trabajadora, pues están destruyendo a nuestro país. Va junto, no es nada más que se vende el país y la gente vive bien. No es cierto.

 

Cada vez que el gobierno dice que va a hacer algo en beneficio del pueblo, sale al revés. Ahí está el Artículo 27, que lo reformó Salinas de Gortari. Dijo: es beneficio para el campesino. El campo está peor que nunca, peor. Ahora hay otra vez hacendados, grandes latifundios, como hace cien años en la época de Porfirio Díaz. Y eso no había después de la revolución.

 

Como que le dieron la vuelta pa’ tras a la revolución mexicana y la pusieron otra vez. Como si Porfirio Díaz estuviera gobernando. Nada más que ahora en lugar de una persona, pues es un grupo de —perdónenme— de cabrones y cabronas —porque también hay mujeres—, que nada más se están enriqueciendo vendiendo a nuestro país.

 

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