“Haz de Dios tu socio”

"Haz de Dios tu socio"

http://www.opuslibros.org/libros/arte_amar/capitulo_5.htm

El amor sólo es posible cuando dos personas se
comunican entre sí desde
el centro de sus existencias,
por lo tanto, cuando cada una de ellas se experimenta a sí misma desde
el centro de su existencia.
Sólo en esa "experiencia central" está la realidad humana, sólo allí
hay vida, sólo allí está la base del
amor. Experimentado en esa forma, el amor es un desafío constante; no un lugar
de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o
conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se
experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro
al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos. Sólo hay una prueba de la
presencia de amor: la hondura de la relación y la vitalidad y la fuerza de cada
una de las personas implicadas; es por tales frutos por los que se reconoce al
amor.

Así como los autómatas no
pueden amarse entre sí tampoco pueden amar a Dios. La desintegración
del amor a Dios ha
alcanzado las mismas proporciones que la desintegración
del amor al hombre.
Ese hecho hállase en evidente contradicción con la idea de que estamos en
presencia de un renacimiento religioso en nuestra época. Nada podría estar más
lejos de la verdad. Lo que
presenciamos (si bien hay excepciones) es una regresión a un concepto
idolátrico de Dios, y una transformación
del amor a Dios en una
relación correspondiente a una estructura caracterológica enajenada.

Es fácil comprobar tal regresión. La gente está angustiada, carece de
principios o fe, no la mueve otra finalidad que la de seguir adelante; por lo
tanto, siguen siendo criaturas, confiando en que el padre o la madre acuda a
ayudarlos cuando lo necesiten.

Es verdad que en diversas
culturas religiosas, como la de la
Edad Media, el hombre corriente también consideraba a Dios un padre y una madre
protectores. Pero al mismo tiempo también tomaba a Dios en serio, en el sentido
de que la meta fundamental de su vida era vivir según los principios de Dios,
hacer de la "salvación" su preocupación suprema, a la cual
subordinaba todas las demás actividades. Nada queda de ese esfuerzo hoy en día.
La vida diaria está
estrictamente separada de cualquier valor religioso.
Se dedica a
obtener comodidades materiales y éxito en el mercado de la personalidad. Los principios en que
se basan nuestros esfuerzos seculares son los de indiferencia y egoísmo (el
segundo rotulado generalmente "individualismo" o "iniciativa
individual").
El hombre de culturas verdaderamente
religiosas puede compararse a un niño de ocho años, que necesita la ayuda de su
padre, pero que comienza a adoptar en su vida sus enseñanzas y principios. El
hombre contemporáneo es más bien como
un niño de tres años, que llora llamando a su padre cuando lo necesita, o bien,
se muestra completamente autosuficiente cuando puede jugar.

En ese sentido, en la dependencia
infantil de una imagen antropomórfica de Dios sin la transformación de la vida
de acuerdo con los principios de Dios
, estamos más cerca de una
tribu idólatra primitiva que de la cultura religiosa de la Edad Media. En otro sentido, nuestra situación religiosa muestra rasgos
nuevos, característicos únicamente de la sociedad occidental capitalista
contemporánea.
Puedo remitirme a afirmaciones hechas antes. El
hombre moderno se ha transformado en un artículo; experimenta su energía vital como
una inversión de la que debe obtener el máximo beneficio, teniendo en cuenta su
posición y la situación del
mercado de la personalidad. Está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de
la naturaleza. Su
finalidad principal es el intercambio ventajoso de sus aptitudes, su
conocimiento y de sí mismo, de su "bagaje de personalidad" con otros
individuos igualmente ansiosos de lograr un intercambio conveniente y
equitativo. La vida carece de finalidad, salvo la de seguir adelante, de
principios, excepto el
del intercambio
equitativo, de satisfacción, excepto la de consumir.

¿Qué puede significar el concepto
de Dios en tales circunstancias? Ha perdido su significado religioso original y
se ha adaptado a la cultura enajenada del
éxito. En el renacimiento religioso de los últimos tiempos, la creencia en Dios se
ha convertido en un recurso psicológico cuya finalidad es el hacer al individuo
más apto para la pugna competitiva.

La religión se alía con la
autosugestión y la psicoterapia para ayudar al hombre en sus actividades
comerciales. Después de la Primera Guerra Mundial aún no se había recurrido a
Dios con el propósito de "mejorar la propia personalidad". El libro
que más se vendió en 1938, Cómo ganar amigos e influir sobre la gente, de Dale
Carnegie, se mantuvo en un nivel estrictamente secular. La función que cumplió
entonces dicho libro de Dale Carnegie, es la que hoy realiza el best-seller
actual, El poder del pensamiento
positivo, del Reverendo N. V.
Peale. En este libro religioso ni siquiera se cuestiona que nuestra
preocupación predominante por el éxito esté de acuerdo con el espíritu de la
religión monoteísta. Por el contrario, jamás se pone en duda tal finalidad
suprema, sino que se
recomiendan la creencia en Dios y las plegarias
como un medio de aumentar
la propia habilidad para alcanzar el éxito.
Así como
los psiquiatras modernos recomiendan la felicidad del
empleado, para ganar la simpatía de los compradores, del
mismo modo algunos
sacerdotes aconsejan amar a Dios para tener más éxito. "Haz de Dios tu
socio" significa hacer de Dios un socio en los negocios, antes que hacerse
uno con El en el amor, la justicia y la verdad. De modo similar a cómo se ha
reemplazado el amor fraternal por la equidad impersonal, se ha transformado a
Dios en un remoto Director General del Universo y Cía.
; sabemos
que está allí, que dirige la función (aunque ésta probablemente seguiría
adelante sin él), nunca lo vemos, pero aceptamos su dirección mientras
"desempeñamos nuestro papel".


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Esto es exclusivo para
los ojos de la “Mujer Maravilla”. Si lo leen se van a convertir en estatuas de
SAL. Advertidos.

M@rcorán

U(n) K(yrie)

24/4/07

… Dios no
existe.

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