“…no tiene ideas, sino dogmas…”

http://www.proceso.com.mx/analisis_int.html?an=50606

El Yunque muestra los dientes
Álvaro delgado
México,
D.F., 14 de mayo (apro).- La derecha es, por definición, intolerante
porque no tiene ideas, sino dogmas, y cuando es exhibida tal cual en el
ejercicio del poder, con su ineptitud consustancial, reacciona con
autoritarismo análogo, sobre todo si de periodistas se trata.
Guanajuato es, hoy, el mejor ejemplo de ese talante que se extiende a
todo el país.

Resulta que, el viernes 11 de mayo, el secretario
de Gobierno de Guanajuato, Gerardo Mosqueda Martínez, insultó y amenazó
a los directores de los periódicos a.m., de León, y Correo,
de la capital del estado, porque cometieron la osadía de informar sobre
la reunión que –nueve días antes– tuvo con delegados federales –la
mayoría identificados con Felipe Calderón–, a quienes exigió
subordinarse a las órdenes del gobernador Juan Manuel Oliva.

En
el encuentro del 2 de mayo, Mosqueda Martínez recordó que Oliva pudo
haber ganado la gubernatura con 700 mil votos menos de los que obtuvo,
pero Calderón no hubiera oficialmente ganado la presidencia de la
República sin esos votos, con lo que quiso cobrarle cuentas al gobierno
federal.

Como Oliva está enojado porque Calderón no lo tomó en
cuenta para la designación de delegados federales en Guanajuato, porque
forman parte de la pandilla antagónica del PAN en el estado, entonces
Mosqueda les “leyó la cartilla” a esos funcionarios y los quiso
subordinar a sus órdenes.

“Yo estoy acostumbrado a que 2 por 2
son 18, porque 2 por 2 igual a 4 no me sirve, yo quiero delegados que
me den 18. No me sirve quien diga: ‘Espérame, dame tres meses, a ver
qué dicen mis jefes’. Yo sé que tienen un patrón, pero yo quiero que
vean por Guanajuato, porque ver por Guanajuato es ver por México”, les
advirtió.

“Si alguien quiere jugar por su cuenta, pues está en
plena libertad, este es un estado libre y soberano, pero no nos
interesa hacer rompecabezas, es muy difícil, a mí no me gustan, a mí lo
que me interesa es hacer trabajo en equipo”, dijo Mosqueda.

Advirtió: “Queremos aliados de primera, porque nos interesa tratarlos como lo que son, como funcionarios de primera.”

Mosqueda fue prolijo en su amplia exposición ante los delegados y los periódicos a.m y Correo
la recogieron en sus páginas, que luego el funcionario quiso desmentir,
sobre todo el referido a la contribución de Oliva a Calderón: “Yo lo
que dije fue que en el resultado del proceso electoral en Guanajuato,
el candidato, hoy gobernador, le apostó a la expectativa de los
ciudadanos y en la diferencia tan altísima de votación que favoreció el
triunfo de Acción Nacional, a nivel nacional.”

Obviamente las
palabras del funcionario tuvieron consecuencias políticas, sobre todo
soterradas, y se reanudó la confrontación entre la facción de Calderón,
minoritaria en Guanajuato, y la hegemónica de la que forma parte Oliva:
La ultraderechista Organización Nacional del Yunque, a la que pertenece
Mosqueda y cuyo seudónimo es Veckemans, en honor del belga sacerdote colaborador de la CIA y artífice del golpe de Estado a Salvador Allende.

Por
ello Mosqueda –quien por cierto no es panista, sino ¡priista
confeso!– la emprendió contra Enrique Gómez, director del diario
leonés a.m., y Arnoldo Cuéllar, de Correo, a quienes
tildó, indistintamente, de “pendejos”, estúpidos”, “esquizofrénicos”,
“faunos rastreros”, “extorsionadores”, “bueyes”, explotadores”, y les
advirtió que no quiere tener trato con ellos.

“Yo no quiero
seguir tratando con directores de medios que explotan a sus reporteros,
que los manipulan, que les tasajean las notas, que les ponen cabezas a
cuerpos de notas que no tienen nada que ver entre la nota y la cabeza
de las mismas”, expresó Mosqueda, quien aseguró que a los reporteros se
les trata “como bueyes” y les pagan poco.

Todavía insistió:
“Cuando dos faunos como los que ya mencioné se empeñan en modificar la
realidad, pues tendrán a un amigo secretario general de Gobierno que se
empeñará en echarles una manita para regresarlos a la realidad y eso es
lo que he intentado hacer hasta el día de hoy.”

¿Las expresiones
de Mosqueda fueron desautorizadas por el formalmente gobernador Juan
Manuel Oliva? Claro que no, porque forman parte de la estrategia de
intimidar, primero, y luego, si no se obtienen los resultados
disuasivos esperados, proceder de otra manera, con la represión abierta.

No
hay que perder de vista quién es Mosqueda Martínez: Además de estar
involucrado en el asesinato de dos jóvenes en el Cerro del Cubilete, en
1975, ya como militante de El Yunque, fue coordinador general de
delegaciones de la Secretaría del Trabajo con Carlos Abascal y, como
tal, nombró al delegado en Coahuila, Pedro Camarillo Adame, actualmente
fugitivo por ser presunto responsable de la muerte de 65 mineros de
Pasta de Conchos.

Mosqueda, subsecretario con Francisco Xavier
Salazar, es uno de los ideólogos y jefes de El Yunque, junto con Elías
Villegas –cuyo seudónimo es “Pedro”– vicegobernador de facto en
Guanajuato, donde esa organización secreta domina todos los ámbitos de
la vida pública, incluyendo la iniciativa privada, la educación y los
sindicatos.

No es cosa menor la insolente conducta de Mosqueda
contra los directores de ambos diarios de Guanajuato, porque representa
un mensaje –ciertamente más estridente– que del gobierno de Calderón,
quien también trata de intimidar y liquidar a los críticos. No hay que
olvidar que, apenas se inició la gestión federal, el vocero de
Calderón, Maximiliano Cortázar, advirtió al periodista José Gutiérrez
Vivó que estaba “castigado” y que la relación mejoraría “si se portaba
bien”.

Hay otros ejemplos de cómo Calderón, Francisco Ramírez
Acuña y otros prominentes miembros del gobierno federal, como antes
Vicente Fox y Marta Sahagún, amenazan, intimidan y proceden contra
medios y periodistas que no les son incondicionales, a menudo por la
vía del boicot publicitario, como si los recursos públicos fueran de su
patrimonio.

Cierto: Calderón no es militante juramentado de El
Yunque, como Mosqueda, Oliva y Manuel Espino, presidente nacional del
PAN, pero son ramas del mismo tronco derechista dogmático, intolerante
y represivo.

Lo bueno de lo malo en el caso de Guanajuato es que
Mosqueda Martínez y su jefe Oliva han hecho público el empeño represivo
contra dos diarios. El embate que padecen medios y periodistas en otros
estados es sordo, pero igualmente peligroso: Querétaro, Tlaxcala,
Yucatán, Baja California, Jalisco, Aguascalientes y San Luis Potosí…

Apuntes

A
propósito: Qué diferente comportamiento muestra la derecha ante las
cadenas de televisión, sobre todo Televisa: Calderón, está documentado,
se subordinó para asaltar la Presidencia de la República, a pesar de
todas las ilegalidades, muchas de ellas cometidas en Guanajuato o en
Yucatán, donde se celebra un torneo de trampas entre priistas y
panistas. De los priistas ya lo sabemos: Jamás han depuesto las
prácticas de defraudación. ¿Pero no era el PAN el partido de la
legalidad, la moralidad y la ética política? Apenas la semana pasada
platiqué con el gobernador de Yucatán, Patricio Patrón, y ante las
acusaciones de que se gesta una elección de Estado el domingo 20,
aseguró que su gobierno es impoluto. ¿Por qué las acusaciones cruzadas
de defraudación?, le pregunté. “¡Somos un país de cínicos!” A confesión
de parte…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

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