El Cambio Climático y sus Bemoles (1)

  “El Cambio
Climático y sus Bemoles”

 

 

El cambio
climático (por razones que luego abordaré, evito llamarlo Calentamiento Global)
en muchas partes del mundo es innegable. Pero, ¿son estos cambios dramáticos?
De eso, no estoy tan seguro.
Coincido con una de las tesis actuantes del
libro: Is the temperature rising?: the uncertain science of global
warming.  (Philander, 1998).
¿Cuál es la clave que el autor plantea en el
prólogo de este libro? PREVENCION. Como los principales emisores de gases que
provocan el efecto invernadero -y por ende, de contaminantes- no somos los
seres humanos de a pie sino las grandes industrias, sobre todo de las empresas
transnacionales desreguladas; es urgente que, por lo menos nosotros, cambiemos
nuestros patrones de vida para hacerlos sustentables y copiar menos el
"American Way of Life".

 

La línea
argumentativa de lo que pretendo exponer se sujetará a tres grandes campos. El
primero de ellos es puramente científico (y en él influyó mi anterior asesor de
maestría, Jorge Sánchez-Sesma), ella versa sobre varios aspectos que hoy en día
son tratados tangencialmente en los distintos debates sobre cambio climático.
Entre estos aspectos podemos mencionar que la variabilidad natural sigue
dominando el sistema climático. La variabilidad climática es de comportamiento
no-lineal y multidimensional (diversos factores naturales, y ahora antropogénicos,
la modulan), y un último aspecto que ahora podríamos señalar en este campo es
que existen evidencias de comportamiento cuasi-cíclico en el clima. Algunos de
estos períodos son a largo plazo (o de baja frequencia) por lo que, en menor
medida, pero están siendo incorporados a las discusiones sobre el cambio
climático. En la segunda área que quisiera abordar han influido mis lecturas a
sus artículos principalmente de La Jornada. ¿Porqué? Reflexíonelo y seguramente
llegará a la conclusión (espero que después de este escrito) de que, independientemente
de la gravedad del cambio climático, los países desarrollados (los anglosajones
empujan fuertemente para ser ellos los ganones, Blair y ahora Brown dixit) se
arrogan la exclusividad de las soluciones para combatir el problema. El último
tema afronta, la deconstrucción Derridiana (gracias a una amiga que terminó su
doctorado en esta misma universidad), con el fin de develar los bemoles de la
situación actual del "Calentamiento Global" y cómo estos afectan las
relaciones entre los países desarrollados y en vías de desarrollo (llamados
eufemísticamente Developing Countries en la jerga climática, no sé si en la
geopolítica se aplique lo mismo). La pregunta entonces lacera: ¿Cuál es el
discurso que subyace a lo puramente "científico"?

 

 

 

 

 

 

AREA CIENTIFICA.

 

 

RESUMEN
“EJECUTIVO”.

 

Basado en
observaciones directas, el último reporte del
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático
nos muestra que la
temperatura “global” se ha incrementado en aproximadamente 0.7
° C (IPCC 2007. http://www.ipcc.ch)
durante los últimos 100 años (1906-2005). Sin embargo, esta serie de tiempo,
que se extiende 150 años hacia atrás, aún carece de suficientes estaciones
(cobertura espacial) en los países en vías de desarrollo. Otras fuentes de
datos para el estudio climático llamadas registros indirectos (proxy records)
nos indican que existen interesantes variaciones del clima a largo plazo. Estas
fluctuaciones de baja frecuencia a veces muestran “tentadores” comportamientos
cuasi-ciclícos. Para desentrañar estos patrones climáticos son necesarias
series de tiempo mucho más largas que 150 años. De modo que, la última palabra
sobre el cambio climático no ha sido dada todavía.

 

 

EL DEBATE
CIENTIFICO.

 

El más reciente
reporte del
Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
nos indica que la temperatura “global”
ascendió un poco más de 0.7
° C durante los
últimos 100 años (1906-2005). Esto puede ser claramente apreciado, entre otras,
en dos gráficas de temperatura global: la primera preparada por Michael Mann,
muy conocida entre los científicos que estudian los diferentes aspectos del
clima, y que es llamada El palo de Hockey (The Hockey Stick, http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/3569604.stm),
y la otra fue preparada por Phil Jones del Centro de Investigación Climática
(CRU, por sus siglas en inglés, http://www.cru.uea.ac.uk/cru/info/warming/).

 

 

¿Cuáles
son entonces algunos de los bemoles de este supuesto “consenso” entre la
comunidad científica?

 

Lamentablemente,
el cambio climático es perceptible no solo en temperatura sino también en otras
variables climatológicas, como por ejemplo lluvia o vapor de agua, entre otras.
Este último parámetro es un buen caso de estudio. Son todavía desconocidos
muchos de los mecanismos físicos del vapor de agua que pudieran contribuir o
aliviar los efectos de los gases de invernadero.

 

La mayoría de las
gráficas (y estudios) sobre las anomalías de temperatura (global, extremos,
etc.) construidas con registros instrumentales, están basadas en la media climatológica
(en climatología es llamada normal, y se calculan, por convención, en períodos
de 30 años) calculada para el período que comprende desde 1961 hasta 1990.
Concediendo que el cambio climático como tal (por la cantidad de artículos
científicos publicados sobre el tema), comenzó a despuntar en la segunda mitad
de los 90’s; actualmente no hay en realidad razón válida para utilizar tal
período solamente. De igual manera, aceptando que la última década ha sido
particularmente cálida (de acuerdo con los registros disponibles) descartemos
como posibilidad la normal climatológica base sea el período 1971-2000. Pero
nada impide utilizar los períodos, por ejemplo, 1941-1970 o 1951-1980, inclusive
todo el período de registro (algo mucho más difícil tal vez, por la muy pobre
cobertura espacial de los primeros años de registro).

 

Usted recordará
que los períodos 1941-1970 y 1951-1980 fueron particularmente benévolos
climáticamente, sobre todo el primero. Tanto lo fueron, que algunos científicos
llenos de soberbia, aseguraron que el ser humano lograría domar, con auxilio de
la tecnología, al clima y, por ende, la agricultura. En consecuencia se
acabaría con el problema de la distribución de alimentos en el mundo. ¿Registra
usted todavía aquello de The Green Revolution? (La Revolución verde)
Afortunadamente, primeros las crudos inviernos de finales de los 70s, y luego
las sequías sub-Saharianas de los 80s los hicieron desistir de sus “sueños de
opio”.

 

Uno de los
aspectos que tengo que reconocer del sistema educativo superior de la Gran
Bretaña es que incentiva el espíritu crítico. Así, cuando asistía a clases
durante el primer año de doctorado (2002-2003), el profesor de una de ellas nos
retó a encontrar debilidades a lo que hasta esa época se conocía sobre el
“Calentamiento Global”; y eso fue precisamente lo que hicimos un compañero y yo;
cuestionamos, entre otras cosas, lo obsoleto de la utilización del período
1961-1990[1]
sin recibir respuesta satisfactoria.

 

En realidad, si
usted rastrea la construcción de estas “series de tiempo” notará que ellas
comienzan a ser llamadas “globales” en la década de los 80’s (regresaré después
a este punto desde el enfoque geopolítico). Pues, no son tan globales si
tomamos en cuenta que los datos provenientes de los países en vías de
desarrollo son escasos, o siendo magnánimos, llamémosles incompletos. En mi
caso personal (no pretendo inducir el punto, pero es un buen ejemplo), yo tenía
una idea aproximada de lo que iba a ser mi tema doctoral, por lo que me encomendé
la tarea de recopilar lo más posible de las bases digitales de registros
climáticos en México antes de salir del país. Por diferentes motivos (probablemente
uno de ellos climático, y por ende de densidad de población), la cobertura
espacial de la red de estaciones es escasa en el norte de nuestro país (que
hasta HOY llamamos México); por lo que mi asesor me sugirió completar la base
de datos que había construido con los registros de CRU. Habiéndome ellos
facilitado su información y yo hurgado en ella, puedo afirmarle que es pobre en
relación con el potencial de lo que yo traje de México. Ellos arguyen que es lo
que han recibido del Servicio Meteorológico Nacional. Lo importante (ojo) aquí
es que, con esos escasos datos de México y otros países en vías de desarrollo
se construyen las series GLOBALES de temperatura, lluvia y otras variables
climáticas.

 

Quiero entonces
repetir que, las series de tiempo más completas de las diferentes variables
climáticas están en los países desarrollados. La serie (instrumental) de temperatura
más larga conocida pertenece al Centro de Inglaterra (Central England temperature,
CET),
tiene registros de esta variable que se extienden atrás hasta 1659 y fue
recopilada por un investigador llamado Gordon Manley. Huelga decirle a usted lo
eficientes que son los servicios de “inteligencia” del Comandante Castro, ya
que lo mantienen bien informado sobre el tema (Castro_Cambio_Climatico),
solo que cae en un error muy típico sobre lo que actualmente se debate en los
medios de comunicación masiva, sólo se apoya en lo conocido por los registros
instrumentales de los últimos 150 años.

 

Con esta
introducción creo que basta para explorar un poco las variaciones climáticas a
largo plazo.

 

 

El Comportamiento Climático a Largo Plazo.

 

En realidad, lo
que Jacob Bronowski llama "El
Ascenso del Hombre"
ha ocurrido durante el “más reciente” período
interglaciar. De acuerdo con las modernas teorías sobre glaciaciones, los
períodos glaciares e interglaciares se intercalan en ciclos de aproximadamente
100, 41 y 23 mil años. La característica que distinguió a la temprana era
post-glaciar actual, fue el calentamiento global. En muchas partes del mundo,
el clima era más caluroso que el actual (se tomó en cuenta la normal
climatológica del período 1941-1970), durante el período que va de 5,000 a
3,000 A.C. La temperatura se ha estimado por encima de la normal en un rango
que va entre 1 a 3
° C (Lamb, 1982).

 

Tres son los parámetros
físicos que rigen las glaciaciones. La excentricidad de la órbita terrestre,
que se modifica a una forma que va de más a menos elíptica siguiendo un ciclo
cercano a los 100,000 años; el ángulo de inclinación terrestre que pasa desde
los 21.8
° a los 24.4° en un período de 41,000 años; y la precesión
de los equinoccios, que describe un bomboleo sobre el eje de rotación terrestre
cada 23,000 años. Esta teoría fue desarrollada por Milanković, basada en los
estudios de James Croll. La más reciente teoría sobre glaciaciones acepta que
los factores determinantes para desencadenar un período interglaciar son: un
ángulo de inclinación mayor a 23.8
° concomitante con el perihelio (el punto más cercano
al Sol en la órbita terrestre) en Junio. Sin embargo, lo más importante a
resaltar no son las glaciaciones en sí, sino porqué éstas están intercaladas
con períodos interglaciares, y porqué estos últimos son más raros, de los
cuales los últimos se han presentado hace 335, 220, 127 y 11 mil años.

 

Debido a lo
limitado de extraer información a partir sólo de datos instrumentales de los
últimos 150 años; los climatólogos tienen que hacer uso de registros
indirectos. Para ello se utilizan entre otras fuentes: muestras del lecho
oceánico y de lagos, bloques de hielo de los polos; muestras de árboles (que
miden sus anillos de crecimiento) y recientemente se han comenzado también a
utilizar anales históricos. En México, por ejemplo, se ha echado mano de
códices prehispánicos
(Therrell
et al., 2004)
y de los niveles de
rogativas durante épocas de sequía
(Garza, 2002).

 

Una de las
relaciones más consistentes de las relaciones entre la actividad geofísica y el
clima es la que existe entre la actividad solar y las más importantes variables
meteorológicas.

 

Si pensamos en un
modelo extremadamente simplificado del sistema climático, la Tierra es una gran
máquina termodinámica que trata de distribuir uniformemente el calor
proveniente del Sol desde el ecuador a los polos geográficos. Por ello (aunque
indirectamente), tal vez no sea sorprendente que una de las relaciones más
consistentes sea entre la actividad solar (particularmente las manchas solares)
y el clima terrestre.

 

Sobre la
superficie del Sol existen áreas de menor temperatura comparadas con su
vecindad cercana. El número de estas manchas solares es regularmente medido por
los científicos y es llamado número de Wolf o de manchas solares. El ciclo más
estudiado en la variación de este número por su impacto climático es el que
sigue un período de 11 años. Para aterrizarlo a nuestro entorno Mexicano, se
puede mencionar el aparente ciclo de 11 años en los ciclones tropicales que
afectan las costas de Tamaulipas (cerca de la zona de Tampico), por ejemplo:
Hilda en 1955, Inés en el ’66, Anita en el ’77, Gilberto en el ’88, etc. Estas
manchas solares viajan con diferente polaridad a través de ambos lados cercanos
al ecuador solar durante el ciclo de 11 años, e invierten su polaridad
completando un doble ciclo que tarda 22 años en completarse. Se han estudiado también
los impactos entre la producción del Trigo del medio Oeste Americano (el cesto
de pan del mundo) y este doble ciclo (El clima Futuro, Biblioteca Científica
Salvat. Nº 58. 1986). Sin embargo, aunque la relación es aparente no es estable
en su comportamiento. Inclusive se han explorado las relaciones con el ciclo
lunar de 19-20 años.

 

El campo
magnético terrestre es indirecta y parcialmente afectado por la actividad
solar. En efecto, las variaciones de la magnetosfera son influenciadas por su
interacción con el viento (o plasma) solar. De este modo, las variaciones del
campo magnético terrestre son función de las perturbaciones del viento solar y
del cósmico, además de la heterogeneidad de la corteza terrestre. Se han extraído
muestras del lecho oceánico (que se extienden hasta 470 mil años atrás en el
tiempo) que registran las variaciones en los isótopos de oxígeno y de pequeños
seres vivos que alcanzan el fondo del mar (llamados formaminíferos), estos
parámetros son auxiliares que ayudan a determinar la temperatura del lugar de
las muestras en la época en que fueron depositadas. Con ellas se han podido
establecer relaciones entre la temperatura y la intensidad e inclinación del
magnetismo terrestre. De hecho, las mejores correlaciones se han encontrado no
con la intensidad y la inclinación sino entre la velocidad de variación del
campo magnético terrestre y la temperatura. Se ha también observado que las
grandes corrientes oceánicas del Pacífico, que afectan el clima a largo plazo,
siguen aproximadamente las líneas del campo magnético terrestre.

 

Otro aspecto
relacionado con el clima es la actividad volcánica. Es conocido entre los
científicos que las grandes erupciones volcánicas, sobre todo aquellas que
lanzan verticalmente partículas de polvo y ácido sulfúrico a la estratosfera (si
las explosiones son lo suficientemente intensas) crean una capa llamada Velo de
Polvo Volcánico (VPV), que algunas veces circunda completamente el globo
terráqueo. Se han asignado 1000 unidades de Indice de Polvo Volcánico (IVP) a
la erupción del Krakatoa en 1883. La explosión de Tambora en 1815 creó tal
cantidad de IPV, que 1816 fue conocido en Europa como el año sin verano, con
temperaturas en el Hemisferio Norte 1
° C por debajo de la temperatura normal, y 3° C más frías en algunas partes de Inglaterra.
El siglo XX fue relativamente tranquilo en cuanto a la actividad volcánica,
hasta que en la década de los 80s el monte Saint Helens en el estado de
Washington (EUA) y el Chichonal hicieron erupción en 1980 y 1982
consecutivamente, seguidos por la explosión del Pinatubo en 1991. Más, esta
actividad volcánica, no ha alcanzado ni la intensidad ni la extensión
geográfica de los siglos XVIII y XIX. En cuanto a ciclos climáticos, la
actividad volcánica parece seguir, entre otros, un ciclo de 180 años, que también
está presente en los ciclos de las manchas solares, así como de la tensión de
marea que actúa sobre la Tierra.

 

Por último, como
parte de la actividad geofísica, dentro de este vistazo (que no es exhaustivo)
de las causas que modulan el clima; quisiera abordar brevemente un fenómeno a
escala planetaria que involucra los océanos, la atmósfera y la litosfera. El
Niño Oscilación del Sur (ENSO) es probablemente uno de los fenómenos que más ha
recibido atención por parte de los medios de comunicación masiva después del
Cambio Climático. A grosso modo, El Niño es un calentamiento anormal de las
temperaturas del mar en el Pacífico Ecuatorial frente a las costas de Perú y
Ecuador. Su contraparte es La Niña que es el retorno de temperaturas más
frescas del océano en esta zona y el desplazamiento de la lengua de aguas
cálidas hacia el Pacífico Oeste. El período de ocurrencia entre uno y otro
estado es irregular y puede durar entre 2 y 7 años. Sin embargo, con el auxilio
de técnicas espectrales los científicos han observado que los resultados más
importantes ocurren en estrechas bandas de altas y bajas frecuencias. Por
ejemplo, de modo simplificado se puede sugerir que la década de 1980s se
caracterizó por Niños intensos, mientras que la de los 90s experimentó Niños
largos con poca actividad intercalada de fases Niña. ¿Recuerda usted las
prolongadas sequías en el Norte de México y el bajo nivel de sus presas de los
90s?

 

Concluyo la parte
científica del Cambio Climático con algunos ejemplos que vinculan la historia
con el clima de los últimos 2000 años. Mencionemos por ejemplo, las
expediciones vikingas en el norte de Europa y sus travesías hacia el Oeste
durante mejores condiciones climáticas que les permitieron alcanzar las costas
Norteamericanas en épocas medievales. Es inquietante observar los nombres de
los lugares que visitaron por ejemplo Groenlandia e Islandia, cuyos nombres en
inglés Greenland y Iceland están directamente relacionados con las condiciones
climáticas que observaron al momento de su arribo. Del mismo modo, existen
respetables hipótesis climáticas que ligan la decadencia  del Período Clásico Maya en la península de
Yucatán con sequías prolongadas en esa región de México y su migración hacia
condiciones más húmedas en Guatemala y Honduras. Asimismo se han encontrado
relaciones entre los mínimos en el número de manchas solares (el mínimo de
Spörer que va de 1400 a 1510 y el mínimo de Maunder entre 1645 y 1715 DC) y
condiciones frías en la mayor parte del globo durante la llamada Pequeña Era
Glaciar. Con eso creo que tenemos un marco contextual para humildemente abordar
la cuestión del Cambio Climático desde el punto de vista geopolítico.

 

 

 

El Entorno Geopolítico.

 

RESUMEN
“EJECUTIVO”.

La construcción
de lo que hoy son llamadas series “globales” de temperatura y lluvia comenzó en
la década de los 80s. En forma sincrónica el discurso de Margaret Thatcher del
8 de Noviembre de 1989 ante el pleno de la ONU, catapulta lo que hoy es llamado
Calentamiento Global. Después de las rondas de Río se llega al Protocolo de
Kyoto, que no pocas veces ha sido minimizado por el mayor emisor de gases de
invernadero a la atmósfera (aprox. 25% del total): EUA. El último reporte del
Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha cambiado su lenguaje para
vincularle el calificativo “rápido”. A diferentes escalas espaciales (global,
regional o local) el cambio climático actual es evidente, mucho más difícil de
probar es la singularidad y rapidez de estos cambios, en relación con escalas
temporales más largas que la de datos instrumentales con los que se cuenta
hasta hoy, para el estudio del sistema climático.

 

 

Cuando el Centro
de Investigación Climática (CRU) de la Universidad de East Anglia fue fundado,
era difícilmente concebible el término Calentamiento Global. Desde entonces y
hasta hoy en que el CRU ha sido llamado Edificio Hubert Lamb en honor de su
fundador (
Hubert Lamb Building), la ciencia del clima ha cambiado
radicalmente. Desde las teorías que hablaban de un futuro de rápido
congelamiento (Fast
Frozen Future
) hasta el “consenso” actual sobre el Calentamiento Global.
Fue en la segunda mitad de la década de los 80s en que el CRU comenzó la tarea
de construcción de las series de tiempo globales de temperatura y lluvia.

 

El interés de las
investigaciones climáticas sobre este tema creció exponencialmente al final de
la misma década de rampante desregulación en muchos de los ámbitos
principalmente económicos, bajo el gobierno conservador de “La Dama de Hierro” (
Margaret
Thatcher
)
en la Gran Bretaña. Es
mítica la intervención de Margaret Thatcher ante el pleno de la ONU el 8 de
Noviembre de 1989 en que advirtió sobre los peligros del Calentamiento Global (
Discurso
ante la ONU
)
. No pasó mucho
tiempo después en que se realizaran varios esfuerzos para limitar las emisiones
de los gases de invernadero a la atmósfera, en forma por demás prevaleciente el
dióxido de carbono, lo que condujo a lo que hoy es llamado El Protocolo de
Kyoto.


[1] Although the decline from
the wet 1950s is evident here, the use of the 1961-1990 period makes the Sahel
drought of the last 30 years the ‘normal’, with almost all years prior to 1970
being anomalously wet. One immediate conclusion from the Sahel
results is that the choice of base period can alter the interpretation of the
resulting averages.

Calculating Regional Climatic Time Series for
Temperature and Precipitation: Methods and Illustrations. JONES P.D., HULME M.
1996. International Journal of Climatology 16: 361-377.

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