“Quizá ustedes, que pronuncian mi sentencia, sienten más miedo que yo, que la recibo.”

En                1999, Joseph Ratzinger, entonces presidente de la Congregación                para la Doctrina de la Fe, propuso a la Comisión Teológica                Internacional, con vistas a la celebración del Jubileo del                año 2000, la elaboración de un documento titulado                Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del                pasado, con la intención de ofrecer una disculpa por                "errores pasados". Uno de estos "errores" es                el asesinato de Giordano Bruno.

http://www.jornada.unam.mx/2007/07/15/sem-maria.html

María Luisa Martínez Passarge

    Giordano Bruno y el arte de la memoria               

En                1999, Joseph Ratzinger, entonces presidente de la Congregación                para la Doctrina de la Fe, propuso a la Comisión Teológica                Internacional, con vistas a la celebración del Jubileo del                año 2000, la elaboración de un documento titulado                Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del                pasado, con la intención de ofrecer una disculpa por                "errores pasados". Uno de estos "errores" es                el asesinato de Giordano Bruno.             

Giordano Bruno nació                en 1548 en la ciudad de Nola, Italia. Fue educado en un convento                dominico de Nápoles y, desde muy pequeño, sobresalió                por su extraordinaria memoria y gran inteligencia. Estudió                letras y filosofía, se doctoró en teología                y fue ordenado sacerdote en 1572. Hacia 1575, las dudas que ya lo                inquietaban acerca de algunos dogmas de la Iglesia, lo llevaron                a marcharse al convento romano de la Minerva, por lo que fue procesado.                Inconforme con las ideas que se manejaban en el convento, huyó                de nuevo y viajó por el norte de Italia enseñando                astronomía. Finalmente, en 1579, decidió despojarse                de su hábito religioso y comenzó su vida errante.                Bruno expresó sus ideas metafísicas y cosmológicas                sobre el mundo, la magia y la memoria en una suerte de diálogos                entre diversos personajes, que es como están construidos                la mayoría de sus textos. En París publicó                De umbris idearum, conocido hoy día como Sombras                (1582). En 1585 regresó a París, y ante una dura crítica                a sus artículos contra el aristotelismo, viajó a Alemania,                donde permaneció casi cinco años en diferentes ciudades                y donde publicó una vasta obra exponiendo sus teorías                cosmológicas y metafísicas. En 1591 regresó                a Italia invitado por el conservador Zuane Mocenigo con el propósito                de enseñar el arte de la mnemotecnia a personalidades de                la aristocracia. Las desaveniencias no se hicieron esperar y Mocenigo                lo denunció a la Inquisición. El 27 de enero de 1593                fue entregado a la Inquisición en Roma, por petición                directa del entonces nuncio papal Taverna, en nombre del papa Clemente                viii. El 15 de febrero de 1599, después de siete años                de encarcelamiento durante los cuales se le interrogó sobre                aspectos de su vida y sus opiniones filosóficas y teológicas                (¿fue torturado?), fue declarado culpable de ocho supuestos                actos de herejía. El 20 de enero de 1600 la Inquisición                dictó su sentencia: muerte en la hoguera. Ante la lectura                de la condena, Bruno respondió: "Quizá ustedes,                que pronuncian mi sentencia, sienten más miedo que yo, que                la recibo."             

EL ARTE                DE LA MEMORIA            

Cuando Cicerón                habla en su De oratore sobre la memoria como una de las cinco                partes de la retórica, cuenta que entre los invitados a un                banquete que en Tesalia ofrecía el noble Scopas se encontraba                el poeta Simónides de Ceos (Grecia, ca. 556-468 ac).                Durante el banquete, Simónides recitó un poema lírico                en honor de su anfitrión; en el poema incluía un pasaje                en elogio de Cástor y Pólux. Simónides fue                uno de los primeros poetas en cobrar por sus versos, así                que Scopas, ofendido, dijo que sólo le pagaría la                mitad de lo acordado, y que la otra mitad se la pagaran los dioses                gemelos a quienes había dedicado el poema. Momentos después,                Simónides recibió un mensaje de que dos jóvenes                le esperaban afuera y querían verle. Simónides se                levantó de la mesa, salió y no encontró a nadie.                En ese momento, el techo del salón de banquetes se desplomó,                matando a Scopas y a todos los invitados. Los cadáveres estaban                tan destrozados que los familiares que llegaron a recoger los cuerpos                fueron incapaces de identificarlos. Pero Simónides, recordando                los lugares en que cada una de las personas había estado                sentada, pudo indicar a los parientes cuáles eran sus muertos.                Los invisibles Cástor y Pólux le pagaron de esta manera                su parte en el poema, y esta experiencia le sugirió al poeta                los principios del arte de la memoria, del que se consideró                su inventor.             

Cicerón explica                que hay dos clases de memoria: la natural, que nace con el pensamiento,                y la artificial, que debe ser fortalecida y consolidada con el ejercicio.                El sistema más común fue el arquitectónico:                descrito de manera muy general, había que imprimir en la                mente un edificio, tan espacioso y variado como fuera posible, con                todas sus divisiones (atrio, patio, dormitorios, estancias), sin                omitir estatuas y ornamentos para decorar las habitaciones. Después                se ubicaban en los lugares de este edificio las imágenes                que representaban los conceptos que en el discurrir de la oratoria                habría que recordar. Cuando se necesitara reavivar la memoria,                sólo había que visitar los lugares de este edificio                para recuperar las imágenes en el orden en que habían                sido guardadas.             

En un pasaje de sus Confesiones,                San Agustín describe el edificio de la memoria:            

           

Avanzo hacia los campos                y los espaciosos palacios de la memoria donde se encuentran los                tesoros de imágenes innumerables, transportadas allá                desde las cosas de toda especie que los sentidos perciben. Se almacena                allí todo cuanto pensamos, ya por ampliación, ya por                disminución, ya por otra clase de variación de las                cosas que aporta el sentido; y todo lo que, no habiendo sido aún                devorado y enterrado por el olvido, se ha encomendado y atesorado                allí. Cuando entro allí, demando al punto lo que quiero                se me aparezca, y al punto comparece alguna cosa; otras cosas habrán                de ser buscadas por largo tiempo, como si se encontrasen fuera de                cierto receptáculo interno; otras salen precipitadamente                en tropel y, en la búsqueda y pesquisa de la cosa deseada,                comparecen como diciendo: "¿Es esto por ventura?"                A éstas las expulso, con la mano de mi corazón, de                la faz de mi memoria; hasta que aparezca, sin velos y a la luz,                la que yo quiero, saliendo fuera de su lugar secreto. Advienen prestamente                otras cosas, en orden ininterrumpido, según se las ha convocado;                al frente, aquellas que abren paso a las siguientes; y según                abren el paso se ocultan de la vista, aprestándose a comparecer                a voluntad. Todo esto tiene lugar cuando recito algo de memoria.            

           

Durante la Edad Media,                Alberto Magno y Tomás de Aquino escribieron varios tratados                sobre la memoria, aunque interpretan las reglas para la ubicación                de las imágenes en un sentido más devocional. Ramón                Lull fue un filósofo místico (Mallorca, 1235-1316),                cuyo arte de la memoria se diferencia del arte clásico en                tanto que designa los conceptos que emplea mediante una notación                alfabética, e introduce el movimiento en la memoria, es decir,                sus figuras no son estáticas, sino que están en permanente                movimiento. Su sistema abarcaba las esferas del Universo, además                del paraíso y el infierno.

            

Hacia los siglos xv y                xvi sobresalen nombres como el de Jacobo Publicio, Pedro de Ravena,                Johannes Romberch y Cosmas Rossellius. Uno de los más importantes                artífices de la memoria renacentista es Giulio Camillo y                su Teatro de la memoria. La intención de Camillo era                que este teatro representara el Universo expandiéndose desde                su creación. Visto desde arriba, a partir de las gradas inferiores                y hacia arriba, cada grada, ilustrada con imágenes y llena                de cajitas, tiene una significado diferente y aloja todas las cosas                que la mente humana pueda concebir, aunque no las pueda ver con                los ojos corporales.

            

El sistema arquitectónico                de la memoria de Bruno es de una complejidad enorme. Bajo la influencia                de Lull, instaló las imágenes del arte clásico                de la memoria en las ruedas lulianas. La forma arquitectónica                está entrecruzada en una red de geometría mágica,                y todo el sistema es activado desde arriba por una suerte de mecánica                celeste. Las diferentes habitaciones están divididas en campos                que, a su vez, se subdividen en lugares y cubículos, y en                ellos se ubican las imágenes de todo lo que existe. Bruno                convierte su arte en un método, es decir, traza el plano                de la mente –el plano del Universo mágico– y nos                invita a viajar por el cielo, por el Cosmos, poniendo ante nuestros                ojos todo lo que permanece normalmente oculto e ignorado.

            

Desde Simónides                de Ceos hasta Bruno, los diferentes artes de la memoria convierten                al mundo en un fenómeno visual. La vista es el instrumento                del que se valen el retórico, el hombre ético o el                mago del Renacimiento para explicar y desarrollar sus concepciones                filosóficas y teológicas. Bruno llama "ojo"                al centro de su atrio mnemónico. Este ojo se puebla de infinitos                puntos de vista que se abren al campo del mundo y a la luz, y de                las graduaciones de esa luz es de donde salen, aparecen, los diferentes                cuerpos y compuestos, "esa luz es la sustancia –dice Bruno–,                la sustancia invisible por la que aparece todo lo visible en la                inmensidad".

            

El principio hermético                de la reflexión del Universo en la mente como experiencia                religiosa es así organizado por Bruno mediante el arte de                la memoria, convirtiéndola en una técnica mágico-religiosa                para aprehender y unificar el mundo de las apariencias por medio                de la ordenación de imágenes significativas. La meta                de Bruno era fundar en la psique, mediante la organización                de estas imágenes significativas, el retorno del intelecto                a la unidad, porque el hombre es el "gran milagro", su                mente es divina. Entonces, la divina organización del Universo                está dentro de ella, y un arte que reproduzca en la memoria                esa organización divina se hará también de                los poderes del Cosmos, que están en el propio hombre. ¿Cómo?                Con la imaginación, "el vehículo del alma y del                entendimiento, el vehículo de la luz y de la vida".                A diferencia de las artes de la memoria desarrolladas en la Edad                Media, en el Renacimiento, según Yates, es la imaginación                la que se convierte en "la más elevada potencia del                ser humano para aprehender el mundo ininteligible a través                de la captación de imágenes significativas".

            

Bruno fue un hombre sensible                e imaginativo, condenado a morir en la pira por tener una visión                del mundo que perturbó el orden del Cosmos y la universal                aveniencia promulgada por la Iglesia, y que acuñó                la frase "libertad filosófica": el derecho al libre                pensamiento, a soñar, a filosofar. Su pensamiento fue un                constante llamado a la razón y a la lógica –en                contra del pensamiento religioso– para determinar la verdad.               

            

LA PÉRDIDA

            

De Bruno hasta la fecha,                ¿qué hemos perdido? Mucho. La sociedad contemporánea                es predominantemente visual, pero nuestra capacidad de retención                está adormecida. Los publicistas utilizan imágenes                cada vez más fuertes, no sólo por la necesidad de                sobresalir de entre la avalancha visual en la que estamos inmersos,                sino para tocar algo de nuestra persona, cada vez más                insensible a cualquier estímulo.

            

En su libro About                looking, John Berger reflexiona sobre el uso de la imagen fotográfica:                "El espectáculo crea un eterno presente de expectación                inmediata: la memoria llega sólo hasta lo necesario o lo                deseable. Con la pérdida de la memoria se pierde también                la continuidad de sentido y de juicio. La cámara                nos libera del acto de tejer nuestra memoria." Retoma asimismo                las ideas de Susan Sontag acerca de la sociedad capitalista que                requiere de una cantidad enorme de espectáculo con el fin                de anestesiar en las personas la memoria de las ofensas y los agravios                recibidos.

            

No sólo hemos                perdido la capacidad mental, física, de nuestro cerebro para                memorizar, sino en muchos casos la imaginación, intermediaria                entre la percepción y el pensamiento, y la permanente y urgente                presencia de la memoria. Hemos olvidado nuestro compromiso ante                la historia, el significado de las palabras, de las cosas, del tiempo,                la importancia de nuestro pasado.

            

El maravilloso, estimulante                y provocador mundo de Giordano Bruno y su arte de la memoria lo                veo hoy en las comunidades rurales, campesinas, indígenas,                para quienes lo visible es una señal de lo invisible. Los                filósofos, los poetas, los artistas, los científicos,                a través de sus creaciones y descubrimientos, son también                artesanos llenos de imaginación, tejedores de nuestra memoria                colectiva y universal, que nos recuerdan, como Bruno, que el alma                del Universo está en cada cosa, no parcial ni fragmentariamente,                sino de forma total y completa. "El alma del mundo es esa realidad                que hace que todo microcosmos sea un macrocosmos."

 

This entry was posted in News and politics. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s