El Gaucho Veloz (1)

El Gaucho Veloz.

 

 

Puesto que no son ocultos

los tiempos al Todopoderoso.

¿Por qué los que le conocen no ven sus días?

 

 

Job 24:1  (Casiodoro de Reina, 1569).

 

 

A la memoria de Utah Phillips.

 

Sin importar la latitud, todo conflicto armado afecta en mayor medida a los más desfavorecidos social y económicamente. El pasado fin de semana platicamos informalmente varios amigos. Esta vez compartíamos la mesa un grupo internacional que abarcaba una asiática, dos europeos (una británica y un hungaro), un africano, y por su pollo, un (latino)americano. Escuchar las experiencias (de primera mano) del africano en cuanto a niñ@s artiller@s (child soldiers) fue el propósito de nuestra reunión.

 

Nuestro african speaker ha trabajado como parte del equipo de la ONU, que tiene como objetivo rescatar niños del conflicto armado en Sri Lanka. La UNICEF adapta sus estrategias para sacar a los infantes de los conflictos de acuerdo a la zona en cuestión. El africano nos comenta que, una de las tácticas utilizadas para reclutar a los niños es despojarlos de su red social (me suena, me suena). "¿Cómo esta eso de su red social?", pregunta extrañado el húngaro. "El niño reclutado es llevado a combatir lo más lejos posible de su ciudad o aldea de origen.", contesta nuestro experimentado interlocutor. "Algunos de ellos se unen a la lucha para proteger a toda la aldea, ya que si los insurgentes conocen que uno de los habitantes pelea junto a ellos, toda la aldea es respetada."

 

Continúa su plática y nos afirma que para conservar su fidelidad, el "combatiente" debe estar convencido de la causa (Believe the CAUSE). Esta es una de las fortalezas para que aún niñas sean enroladas en el movimiento. "¿Mujeres?", es la primera vez que las féminas del grupo se muestran interesadas, y se arrepentirán un poco más tarde. "Así es, ellas tienen entre otros papeles, ser combatientes, mensajeras, cocineras, o esclavas sexuales…", los semblantes de las mujeres lo expresa todo. "Muchas de ellas se alistan voluntariamente, como ya les había dicho." El europeo desea intervenir otra vez y pregunta: "¿qué tan jovenes son estos soldados?" El africano hace una rápida búsqueda mental, "varía mucho, algunos de ellos apenas alcanzan los 9 años de edad", dice. "No puede ser", expresa la coreana. "Pues, lo es. En este tema nos topamos con la doble moral de los estados, pues ellos pueden alistar voluntarias aún siendo menores de los 18 años de edad, mientras a sus adversarios (que son etiquetados como non states, obviamente) sólo les es permitido enrolar (en el papel, esto es legalmente) a combatientes por encima de los 18 años."

 

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Machel Strategic Review

 

 

Otro de los casos de "double standards" que inclusive ha tenido que llegar a un acuerdo dentro del Consejo de Seguridad de la ONU (children and armed conflicts es un tópico de gran importancia según él), fueron los reportes de 2006 y 2007, porque en esos años Sudán y Sri Lanka eran aliados vitales en la "Lucha contra el Terrorismo" respectivamente.  No quise meter ruido a la plática, por lo que me quedo meditando si el próximo caso especial en sus reportes será México. ¿Sudán?, se le escapa la pregunta al Hungaro, que comienza a mostrar desasosiego. "En efecto, ese conflicto era el más publicitado en  2006", responde el ex-funcionario de la ONU. "Naturales resources is the key, mate", le responde. "Nos hace falta avanzar mucho en cuanto a la justa distribución de la riqueza en Africa. La corrupción nos está matando", agrega. "No podemos seguir permitiendo que un pequeño porcentaje de políticos sean millonarios mientras el resto de la población se mueren de hambre."

 

En diferentes grados, ambos se muestran desmotivados, desesperanzados por el panorama. Se han enlistado con mucha precisión los efectos pero no las causas que los generan. Decido que es el momento preciso de intervenir y opinar sobre un tema que me molesta un poco: la corrupción. Yo suelo hablar más bien de escala de corrupción. Miren ustedes, utilicemos el caso del africano, para que no se me acuse de mitómano, como a los comp@s que andaban de gira en Ecuador cerca de la frontera con Colombia; pues bien, él mencionó que en su país es muy utilizado el aceite de palma (palm oil), pero legalmente está prohibido viajar con este líquido, así que es necesario el cohecho para incluirlo entre el equipaje, lo que los mexicanos popularmente conocemos como "mordida". Esta acción es reprobable y debería de ser erradicada de toda sociedad civilizada. Now, cambiemos la escala, no es necesario buscar  tanto; uno de los capos, perdón, jefes de la Siemens nos muestró esta semana el camino a las grandes ligas del soborno. Paisanos, ustedes siguen divirtiéndose con uno de los protagonistas del Pemexgate (otro de ellos preside el debate en el senado), mientras que si les rascamos un poquito a REPSOL y HALLIBURTON, nos encontraremos con el gran billete, harto dispuesto a ejecutar golpes de estado preventivos. ¿Qué sigue? ¿Privatizar la seguridad pública en México? Entonces, les sugiero a los secretarios de estado que vayan haciendo sus “ahorritos” pa’ comprar acciones de Blackwater.

 

"De poquito en poquito se hace un Ranchito."

 

Para asaltar, sorry, colaborar en la riqueza de las naciones, las grandes empresas tienen sus cabilderos, del la misma calaña que la de aquellos que intentaron aprobar la reforma energética en Fast Track. Estos expertos en la negociación obtienen los cambios necesarios a las legislaciones nacionales a cambio de asientos futuros en estas grandes transnacionales (Zedillo dixit), o los hay aquellos que prefieren sus retribuciones en Caliente (Salinas dixit). También existen aquellos que utilizan la técnica hormiga, le pellizcan un poco aquí a los fondos de ahorro para el retiro, otro a sus contribuciones al sindicato, otro poco a sus aportaciones a sus créditos para la vivienda, y las mil y una noches, perdón, variantes que ustedes ya conocen. Todas estas imaginativas formas de avanzar en la pirámide social dependen directamente de la economía de gran escala, para contrarrestarlas son necesarias novedosas formas de organización. Les intento platicar de ello al resto de los comensales, les explico que para actuar en bola, es necesario primero construir una red solidaria, la organización celular que todos ustedes ya conocen. “Sí, la historia de despojos sería diferente si reaccionáramos en forma sincronizada (en bloque), a cada una de las injusticias cometidas a cualquiera de nosotros”. Les suena medio vago el planteamiento. “Sí, miren. Supongamos que tenemos una pequeña parcela, y un terrateniente desea despojarnos de ella, si nos defendemos en forma aislada su empresa será fácil, la tarea de quitarnos nuestras pertenencias se complica en proporción directa al apoyo con que contemos para defendernos. ¿No es cierto?”

 

“Hoy me prestas tú, mañana …”

 

Si la solidaridad es una especie en vías de extinción, la confianza debe ser endémica. Les presumo entonces a todos ustedes pa’ que me entiendan mis comp@s. “México se encuentra hoy en resistencia”, les digo, “debido a una elección presidencial que un porcentaje importante considera fraudulenta. Todos ellos se encuentran hoy organizados en brigadas para tratar de impedir la participación privada directa en la industria petrolera, informando casa por casa sobre el asunto”. Aprovecho para introducir la economía, y es entonces que se me viene a la mente una solución pasajera (por razones que en su momento mis maestros les explicarán) basada en las ideas del Yunus, “si los comp@s que tienen excedentes en sus balanzas mensuales, cooperaran en un common pot para apoyar a los más jodidos, perdón, desfavorecidos en aquellas actividades productivas que el estado mexicano les ha negado, poco a poco construirían una economía alternativa y paralela a la de los grandes capitales. ¿No es así?” Más que common pot, se me quedan mirando como si anduviera smoking pot, me repiten lo que muchas veces me ha dicho la coreanita, que mis ideas se le hacen medio utópicas. Alright, I guess it’s time to shut up.

 

Muy despacito…”

 

¿Quién es capaz de dominar el tiempo? Poco después de esta plática, la Coreanita de la nada me suelta: “quiero aprender a hablar español.” Hemos intentado hacerlo pero creo que la disciplina no es una de mis fortalezas, como lo habrán notado ya. “Deal, pero aplicaremos una de tus mismas técnicas, aprender jugando”, le contesto. “Despacito, sin prisas, así como aprenden los chamaquillos y con mucha práctica. ¿Vale?” Sabe que, con sus mismas palabras, la he acorralado, y accede con un no muy convincente, “OK”.

 

Las condiciones actuales de la economía global, sorry, occidental son delicadísimas. Haría falta que uno de mis maestros les restregara right in the face un análisis de economía comparativa a los fanáticos (todavía los hay) del libre mercado. Nadie sabe mejor de esta difícil coyuntura que el imperio, y por consecuencia uno de sus satélites más cercanos que se niega a escapar de su poderosa fuerza gravitacional. Si la economía dominante en México durante los últimos 25 años mostrara un semblante saludable, entonces no habría razón para protestar, así sea en referéndums zocaleros.

 

Lamentablemente el viento sopla en sentido contrario en la actualidad. Sólo un insensato se conduciría voluntariamente al cadalso. En la República Mexicana sobran los insensatos, intelectuales de todas las campos del saber humano, incapaces de leer the sign of the times. The falling giant está tratando de acomodarse, de encontrar su lugar en la complicada situación mundial, por ello necesita aliados confiables, slaves pa’ acabar pronto, nada de respondones, y México es un compañero ideal, ¿no es cierto? Esa sería la historia oficial, la alternativa tiene mucho menos glamour. La economía está del carajo de este lado del mundo; sin legislaciones que regulen el manicomio en que se convierten las bolsas de valores cada mañana, el pronóstico es reservado. Inhabilitados para ceder parte del pastel, los grandes capitales buscan resarcir sus pérdidas. La única manera que se les ha ocurrido a las grandes transnacionales para sanear sus finanzas es la explotación, any news? Por ello, valiéndoles quesadilla la economía de los esteits, Halliburton, Blackwater, Carlyle, y todas las demás siguen haciendo negocitos aquí y allá. No hay estado que valga pa’ detenerlos.

 

Sus gerentillos al sur de su frontera obedecen ordenes sin chistar siquiera. No es una sorpresa entonces que los grandes logos se repitan en las grandes inversiones futuras en nuestros sectores estratégicos. En este punto, para no perdernos, podríamos avanzar dos hipótesis: 1. Nuestros dirigentes genuina e ingenuamente están convencidos de estas teorías económicas o 2. Nuestros dirigentes reciben altos dividendos por aplicar estas teorías económicas. En el primer caso podemos nombrar a nuestro ex-presidente, director general nacional (en su tiempo, en el puerto aprendió todas las mañas que desconocía, ‘taba muy pollillo, no cierto) de la mayor productora mundial de refrescos, o al actual presidente de Corea del Sur, ex-director también de la Samsung  (al que actualmente el mundo se le viene encima en Seúl, ayer salieron a relucir las tanquetas lanza chorros de agua, me avisan mis informantes); la realidad nos muestra que ambas hipótesis se pueden combinar, si es que hemos de extraer alguna conclusión de acuerdo con los actos del guanajuatense. La explotación lo permite todo, las coartadas sobran, con la jerga económica y los medios nos basta.

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