El Complot de los Pendejos.

EL COMPLOT DE LOS PENDEJOS


Se equivocan, no es un hábil juego de palabras que intenta mofarse de todas las “plecaras” mentes que se confabularon para borrar al líder en las encuestas de los candidatos a la presidencia de México en 2006 (el tema y encabezado del post ya estaba decidido mucho antes –por lo que también lo declaro un complot contra mi blog- que se anunciara la presentación del próximo Best Seller de la tragicomedia nacional, que solo podrá conseguirse en todos los Sangron´s de la República Mexicana); tampoco se refieren a las teorías conspiratorias sobre el tema de actualidad que velozmente se acerca a la frontera del territorio del olvido comunitario; mucho menos he de vanagloriarme por ser el “creador” de la frase: el complot de los tontos. Lo único que realmente me divierte es que van a tener que leer hasta el final del post, pa´ entender el sentido del título de mi aportación semanal. Ready?


_ ¿Vio el partido de Chivas?, con el empate la hacemos gacha –me dice el motociclista repartidor de recibos telefónicos.


_ Sí hombre, lo malo es que nos metieron ese gol – le contesto ingenuamente.


_ ¿Cuál gol?


_ Pues el del empate, ¿no? El partido de la libertadores.


_ No, ¿pus que pasó? ¿No que muy del rebaño sagrado? Se me hace que le voy a tener que venir a informarle más seguido de los resultados.


_ ¿Cuál empate, pues?


_ No, yo hablo del partido en Puebla.


_ ¿Apoco si lo pasaron por la tele?


_ Mejor regáleme un vaso de agua, por favor. Está ´uro el calor afuera, verdad de Dios.


_ ¿Le falta mucho por repartir todavía?


_ Ya no tanto, nomás este y otros tres más, pero todos por el mismo rumbo. En media hora me los echo todos.


_ Y pa´casita.


_ Así es, con la mujer y los huerquillos.


_ ¿´tán chiquillos?


_ Sí uno de siete y otra de diez.


_ Entonces deben estar ahorita de vacaciones por lo de la influenza esa, ¿no?


_ Sí, su mamá los está cuidando, y no me los deja salir ni a sol ni a sombra, pero está bien. Ya cuando llego yo les doy más libertad.


_ Usted que anda todo el día en la calle, ¿la gente ya no se mira tan espantada, no?


_ Es lo que le digo a mi vieja. Neta, le digo, de cuarenta que ves allá en la calle, si dos andan con el tapabocas es mucho, mujer.


_ Lo mismo digo yo, es más el circo que hicieron.


Les juro que está vez yo no tuve nada que ver, ni la lucha le hice pa´inducir su patoaventura.


_ No me lo va a creer, pero el otro día que fui a las cosas esas donde se llenan los botellones de agua. Estaba una señora que acaparó las dos llavecitas; ya sacándole la plática mientras esperaba a que terminara, me dijo que esa enfermedad la planearon desde mero arriba. Los meros meros se reunieron, ya sabe, Estados Unidos, Rusia, Francia, y todos esos. Y quedaron que le iban a dar $500 mil millones de dólares o algo así, al que le tocara cargar con el muertito; y pus le tocó a México, así me dijo ella. ¿Usted cómo la ve?


_ No, pus es una lanotota.


Cavilo entonces la astronómica cantidad que se acerca a los $700 mil millones del famoso bailout (¿O en cuánto billelle quedó al final, comp@s?), rescate financiero que metieron a la congeladora mediática mientras se cocinaba el chiquero del swine flu, ¿no?


_ Sí, ya ni la amuelan, las mamás que dejan ver tanta tele a los niños. ¿Crees que una de tus sobrinas obligó a tu cuñada a que la llevara al doctor? –me informa mi jechu.


_ ¡Ah, caray! ¿Y eso?


_ Ésta que las deja ver tanta tele. ¿Vas a creer que ya la tenían toda sugestionada? Aquella ya no aguantaba a la niña que estaba necia en que le dolía la cabeza, y de ahí no la sacabas.


_ ¿Y el doctor qué dijo?


_ ¿Pues qué iba a decir? Que alejaran a los chamacos de los noticieros, que toda la semana había estado recibiendo huerquillos tercos con que tenían la gripe esa que están anunciando en la tele.


La propaganda ha llegado a las calles también. Esta semana dejé en ayuno forzado a la troca por tragona. Al llegar al crucero para tomar la pesera noto un movimiento inusual en el área comercial, unos acomedidos funcionarios estatales reparten cubrebocas entre los peatones. Ignoro su desinteresado ofrecimiento mientras me dirijo a comprar el semanario en el Sangron´s local. Al regresar y abordar la parte trasera del minibús, uno de estos trabajadores estatales se dedica a regalar los tapabocas (“de parte del gobierno del estado”, no olvida en acotarnos) entre los pasajeros. “¡Ah!, usted me dijo que no quería, ¿verdad?” –me dice el compa al reconocerme.


Del otro lado del crucero encuentro una de las respuestas a esta medida correctiva (en Ingeniería Mecánica se estudian tres tipos de mantenimiento, el correctivo es el último y el menos deseable para aplicar) tomada muuuy a destiempo (¡ya pa´qué! –espeta el más viejo de nosotros); con trocona, y bocinotas de por medio, un grupo de jovencitos azules intenta, en contraparte, convencer al transeúnte sobre las bondades de su candidata local.


Si usted es de los listos que deposita toda su confianza en cualquiera de los candidatos, muy poco tenemos que mostrarle aquí.


Si usted es el mero experto en las cuestiones económicas, y la crisis no le hace mella, ni hablar, probablemente de los benditos del sistema sea usted.


Si usted es una eminencia, y puede decodificar las noticias de la mayoría de los medios de comunicación nacional, that´s fine, usted seguramente ya tiene su infalible plan de contingencia personal.


Si usted es lo suficientemente astuto, pequeño o mediano empresario, y los impuestos no han consumido su changarro, a los mortales pase la voz.


Si usted es bien trinchón, y puede todavía alimentar saludablemente a todos los miembros de su familia, ¡chidos!, usted el salario mínimo muy bien puede estirar.


Si usted es realmente sagaz, y sin esfuerzo a todos sus retoños estudios puede brindar, pues ni ser pariente o achichincle de la mayestra va a necesitar.



Si usted, ya pa´terminar, es muy trucha, y ni los aumentos en la gasolina, ni los pasajes, ni las colegiaturas, ni la hipoteca, ni las tarjetas, ni los alimentos,… ni una chin… le quita el sueño; seguro usted Haitiano ha de ser.


En caso contrario, si usted es del otro ¿60%? de jodidos en este país. Y todavía piensa que este país puede cambiar, menuda empinada cuesta ha de escalar.


Usted, para empezar, tendrá que lidiar con usted mismo; se sabe militante de un movimiento de resistencia, pero acepta que tampoco aprueba todas las decisiones de sus líderes.


Usted, ya que no es superman, con toda certeza, ha meditado en renunciar a la protesta.


Usted, ha tenido que soportar el escarnio por tratar de informar a su círculo más cercano.


Usted, que es tonto, desconfía de los cuerpos de seguridad.


Usted, como no es versado en los dineros, no ha entendido que, con reservas monetarias históricas, nos vayamos a endeudar.


A usted, idiota congénito, le cuesta mucho trabajo apreciar, los avances democráticos de esta nación.


Usted, estúpido de cepa, dedica parte de su tiempo a los decisiones del presente gobierno indagar.


Usted, cabeza dura, no da mucho crédito alguno a las noticias que el resto de sus paisas ve o lee.


Usted, incrédulo como la mayoría de sus compatriotas, no puede evitar carcajearse de la muy publicitada War on Drugs.


Usted, al que le han pedido, quién sabe cuantas veces ya, que regrese al mundo real. Usted, a pesar de que observa el desastre económico nacional; aunque conoce a la corrompida clase política local; y aún diariamente palpando la apatía social; usted es un idealista que apuesta pacíficamente (y con recursos lícitos) a México transformar. Y, a sabiendas, de que su mal ejemplo, más allá de sus fronteras, se puede contagiar, cree vehementemente que por este objetivo –una verdadera silenciosa conspiración de pendejos- la vida bien vale la pena empeñar. AL TIEMPO.



M@RChamuscadO;


MATAmoros, TAM(aquinando);


08/05/09.



… el contagio por el virus del NEOLIBERALISMO en franca RECESIÓN.



SPECIAL REQUESTS:


¿Quién me acompaña a echarnos unas carnitas en Perote? Por la cuenta no se preocupen, yo invito.



ENCORE MESIÁNICO:



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